domingo, 10 de marzo de 2013

A UN OLMO, de Miguel Torga.

 

 
A UN OLMO

 
En la tierra donde nací hay un único poeta.
Mis versos son solo hojas de sus ramas.

Cuando llego de lejos y conversamos,

él es quien me revela el mundo visitado.

Desde la noche del cielo, se alza la madrugada,

Y la luz de sol alumbrado o apagado

Está en sus ojos que son posada.



Ese poeta eres tú, ¡maestro de la inquietud 

Serena!

Tú, inmortal flauta

Que armonizas el viento y adormeces el inmenso

Redil de estrellas en la yerma luz de luna.

Tú, gigante que sueña, ¡perplejo bosque

Donde anidan los pájaros y el tiempo!

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