viernes, 30 de diciembre de 2016

UNA ODA DE RICARDO REIS





Unos, vueltos los ojos al pasado,
ven aquello que no ven; otros,
con los mismos ojos, fijos en el futuro, ven
aquello que no pueden ver.
¿Por qué ir tan lejos por lo que tan a mano tenemos,
nuestra seguridad? He aquí el día,
he aquí la hora, he aquí el momento, esto
es lo que somos, y esto es todo.
Fluye perenne la hora interminable
que nos declara insignificantes. En el mismo sorbo
en que vivimos, moriremos. Toma
el día, porque es él.





SONETO DEL GAVILÁN, de NINA SICILIANA

  Turbada yo que amaba un gavilán; ¡tanto le amaba que casi moría! A mi reclamo bien que era galán, aunque mucho alimento no ponía.   Hoy ha...