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domingo, 20 de abril de 2025

EL EMIGRANTE, de JACINT VERDAGUER

 


Dulce Cataluña,

patria de mi corazón,

cuando de ti se aleja

de añoranza se muere.

 

I

Hermoso valle, cuna de mi infancia,

blanco Pirineo,

márgenes y ríos, ermita suspendida en el cielo,

¡por siempre adiós!

Arpas del bosque, pinzones y jilgueros,

¡cantad, cantad!

Llorando digo a los bosques y riberas:

¡hasta siempre!

 

II

¿Dónde encontraré tus climas saludables,

tu cielo dorado?

¡Pero, ay, pero ay! ¿dónde hallaré tus cimas,

bello Montserrat?

En parte alguna veré, ciudad de Barcelona,

tu Seu hermosa,

ni esos alcores, alhajas de la corona

que Dios te puso.

 

III

Adiós, hermanos; adiós, padre,

¡No os veré más!

¡Oh! ¡si en el fosal donde yace mi dulce madre,

yo el lecho tuviera!

¡Oh marineros, el viento que me destierra

que me hace sufrir!

Estoy enfermo, ¡pero ay! ¡volvedme a tierra

que allí quiero morir!


(De Pàtria, 1888)




miércoles, 13 de diciembre de 2023

LA MUERTE DE ZAKINTHOS, de JACINT VERDAGUER

 


Junto al Palancia, bajo la sombra de un árbol,

abatido yace uno de ellos y lo creen dormido de cansancio;

cuando van a despertarlo, frío como el mármol lo encuentran,

y ven a una serpiente desenroscarse de su axila.

 

En la plácida umbría que Zakinthos moja con su sangre,

allí, humedecida con la sangre de mártires, brotará un palmar,

el palmar de Sagunto, de hoja inmarchitable,

a cuya sombra a España le place sollozar.


(De L'Atlàntida, Cant X, "La nova Hespèria", 1877)





jueves, 7 de septiembre de 2023

CAMINANTE, de JACINT VERDAGUER

 



Medio siglo por el mundo

va camina que camina,

por escabroso sendero

junto al río de la vida.

Las veo ir y venir

las olas que van rodando,

las que vienen traen flores

y alguna hoja marchita,

pero las olas que van

todas se llevan ruinas.

¿De las que vienen a mí,

cual vendrá a por las mías?

 

Una barca por el río

va de una orilla a otra orilla,

se parece a un segador

la barquera que la guía.

Quien se deja embarcar, nunca

vuelve a su tierra nativa

y despierta en otro mundo

después que ha sido dormida.

Barquerita del buen Dios

no pongas mi cara triste,

si bien vienes a por mí,

y embárcame a toda prisa;

se me hace largo el destierro

llévame ya a la otra orilla,

que mis ojos tienen sueño

y el caminar me fatiga.


(De Al cel, 1903)

miércoles, 11 de noviembre de 2020

DE LA ATLÁNTIDA, de JACINT VERDAGUER

 





Y saboreando el tibio recuerdo de sus abrazos,

como viuda parecía decirle:  ̶ ¡Oh, Atlántida, ¿dónde estás?

Ayer tarde me adormecí en tus brazos, como solía,

y hoy los míos, fríos de estremecimiento, no te encuentran.

 

¿Dónde estás? ̶  ¡Ay! allá donde la hermosa seducía los corazones

el mar respondía: anoche la tragué;

¡aléjate! Deseo yacer sobre las tierras por siempre.

¡Ay de ellas! ¡Ay, si me alzo para ensanchar mi lecho! ̶


El Todopoderoso abalanzó su pesada mano

y el mar engulló el cadáver de un trago,

quedando solo el Teide, dedo de su férrea mano,

que parece decir a los hombres: ̶ ¡Aquí fue la Atlántida!


(De L'Atlàntida, 1877)


CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...