viernes, 17 de julio de 2026

JUEGOS DE LUZ, de LUÍS DE CAMÕES

 


Cual el reflejo de luz del pulido

Espejo de azogue o de cristal hermoso,

Que, del rayo solar siendo herido,

Va a herir en otra parte, luminoso,

Y, siendo por la ociosa mano movido,

Por la casa, de algún mozo curioso,

Anda por las paredes y tejado

Trémulo, aquí y allí, y desasosegado.


(De Os Lusiadas, canto VIII, 87-94)


domingo, 21 de junio de 2026

FANTASÍA, de GÉRARD DE NERVAL

 


Es una melodía por la que yo daría

todo Rossini, todo Mozart y todo Weber,

una melodía muy antigua, languideciente y fúnebre,

que solo para mí tiene encantos secretos.

 

Ahora, cada vez que viene a mi mente,

doscientos años rejuvenece mi alma:

Va sobre Luis XIII, y creo ver extenderse

una ladera verde que al ocaso amarillea.

 

Después un castillo de ladrillo con esquinas de piedra,

con vidrieras teñidas de colores rojizos,

rodeado de grandes parques con un río

que baña sus pies, que corre entre flores.

 

Luego una dama en su alta ventana,

rubia con ojos negros, con hábitos antiguos,

que, en otra vida quizá,

yo ya vi… ¡y que yo recuerdo!


(De Odelettes, 1832)

martes, 16 de junio de 2026

DOS POEMAS, de POL GUASCH

 


HISTORIA DE LA DESTRUCCIÓN

 

Los padres de nuestros abuelos iban

al bosque, justo al lugar preciso, encendían

un fuego y decían la palabra. Todo

funcionaba. Nuestros abuelos no

supieron hacer el fuego, y pronunciaron:

solo sabemos las palabras que hemos de decir.

Nuestros padres enunciaron:

ni el fuego ni la palabra, no sabemos,

pero sí el lugar del bosque donde hemos de ir.

Ya es suficiente, pensaban. Y, en efecto,

fue así. Nosotros: ni el fuego, ni la

palabra, ni el sitio en medio del bosque.

Todo lo desconocemos. Pero de todo

podemos explicar aún la historia.

 

Lo hacemos.

 

 

SIEMPRE, SIEMPRE…

 

Siempre, siempre, siempre el mismo plato

en la mesa, la misma pared ventana

allí, la misma hoja caduca,

el mismo desierto por transitar

—y tanta sed. Siempre el mismo cielo

encima del cielo la última lámina del cielo,

y encima, el mismo cielo,

y la jabalina, la misma que vuelve

contradiciendo los vientos y la inercia de las manos.

La misma sangre caliente del ataúd,

aquel, que coge polvo en un sexto piso

del cementerio, y la escalera, la misma,

que nos acerca allí, sin números ni letras

ni colores, en el sexto piso. La misma espada

encima de mí al levantarme,

la misma pedrea de balines en el cerebro,

el mismo correr del conejo salvaje

y la misma trampa, la misma, que se ha colocado antes

de atravesar aquel bosque.

La misma sensación del mundo

enganchándoseme a la piel, y de ser el mármol

de donde he de salir, de donde he de salir,

siempre, siempre, siempre,

a golpes de martillo.


(De La part del foc, 2021)



miércoles, 13 de mayo de 2026

SONETO A LAS ANTIGÜEDADES DE ROMA, de JOACHIM DU BELLAY

 


Viajero que buscas a Roma en Roma,

Y nada de Roma en Roma entrevés.

Viejos palacios, viejos arcos ves,

Y esos viejos muros que dicen Roma.

 

Mira el orgullo, la ruina, la loma

Que dictó al mundo la ley tal cual es.

Todo lo domó y se domó a la vez,

Presa del tiempo que todo lo desploma.

 

Roma de Roma único monumento,

Roma a Roma venció en su decaimiento

El Tíber tan solo va huyendo al mar.

 

Queda de Roma, ¡oh mundana inconstancia!, 

Lo firme que el tiempo no osa arrancar,

Y a lo que huye da el tiempo discordancia.


(De Les Antiquités de Rome, 1558)

sábado, 9 de mayo de 2026

CUATRO POEMAS, de JOAN TEIXIDOR

 


            RUISEÑOR

 

Tú también volabas hacia la nube

y quién sabe si te han dictado la ley.

Tu canto, de retorno a la tierra,

en el sol de la tarde, me hace mal.

 

Pájaro, pájaro mágico, alejado,

ruiseñor de un abril señalado;

demasiado cerca el respiro de las cosas,

demasiado cerca el prado liso

y demasiado alto tu canto

 

 

            EL ÚNICO

 

A miles duermen, en innombrables ciudades.

Pero hay uno, nada más que uno,

rico de memoria en su despojo,

todo él solo de país trabajado

donde cantan ruiseñores y ríen flores.

 

Allá reposaremos. Todo es otoño,

pero el oro del pasado nos enriquece.

Donde comienza y donde acaba la vida,

no lo sabría decir bien.

Así como el río atraviesa fronteras

nosotros vamos más allá de la muerte.

 

 

            EL HAYEDO

 

Hemos ido hasta el corazón del hayedo,

hemos ido bosque adentro y te he encontrado,

mañana perdida del alma.

 

Cuando ya declina el tiempo y sin afán

el corazón no espera otro abril.

El amor de antes nació para encontrar

la herrumbre y el musgo de las piedras.

el ensoñado plenilunio de estos troncos

y esta agua de hojas que tiembla.

 

Entonces era más joven el paso y el hayedo

nacía ante los ojos como el día primero.

Puede que aún más joven lo veas hoy,

tú que ya habitas en habitaciones sin tiempo,

mientras camino solo y sé que es viejo,

hasta que no llegue el viento que abre las puertas.

 

 

            HISTORIA

 

Era un ángel que hacía su camino

y descansaba unos años en nuestra casa.

Nos partimos el pan; todo era alegre.

Ahora vuelve a estar afuera.


(De El príncep, 1954)

sábado, 11 de abril de 2026

SONETO DEL GAVILÁN, de NINA SICILIANA

 


Turbada yo que amaba un gavilán;

¡tanto le amaba que casi moría!

A mi reclamo bien que era galán,

aunque mucho alimento no ponía.

 

Hoy has volado y salido audaz,

mucho más alto de lo que solías;

ya detenido estás en un rosal:

y otra mujer te tiene en celosía.

 

Gavilán mío, yo te he nutrido,

sonajero de oro te hice llevar,

para la caza ser más atrevido;

 

Ahora te has alzado como el mar,

y has roto las ligas y has huído

cuando tú más fiel me eras al cazar.


(De The Oxford book of Italian verse, XIII—XIX, 1910)

domingo, 29 de marzo de 2026

LAS PALOMAS, de PIER PAOLO PASOLINI

 


Relucen sobre la sombra

del joven inclinado

la luces de un tiempo que ha volado

como vuelo de palomas.


En la garganta le ha nacido

una sombra de palabras

escondidas como fresas

entre hojas de los prados.


Y las voces, las palabras

a sus compañeros entre los álamos:

las palomas en el sendero

vuelan para besarlos.


( De Poesie a Casarsa, 1942)



lunes, 23 de marzo de 2026

SCHERZO, de VINCENZO CARDARELLI

 


El bosque de primavera

tiene un alma, una voz.

Es el canto del cuco,

lleno de aire,

que parece soplado en una flauta.

Tras el leve reclamo,

más engañoso que el eco,

andamos embelesados.

El castaño es de un tierno verde.

Están destilando aún las antiguas retamas.

En torno a los troncos umbríos,

en medio de los juegos del sol,

danzan las hamadríades.


(De Poesie, 1949)

miércoles, 25 de febrero de 2026

DOS POEMAS, de XÈNIA DYAKONOVA

 


CONJETURA

 

¿Quién sabe si antes del caminante estaba el mapa

y el mar, un mar que no tiene nombre, porque nos atrapa

con una fuerza muda y fulminante;

antes de los labios, una voz y un gesto torpe,

y en medio de un cielo oscurecido, la luz de una ventana

que sabe, de repente, que la estamos mirando?

 

La miraremos aún: allá, detrás del vidrio,

hay un tiempo auténtico, de los que no hay, en la clepsidra,

para que otras manos partan la alegría

del pan y el vino, y nuestro aliento solo podría,

poco a poco, confundirse con el viento.

 

 

CONJURO

 

Aún no queremos quemar las ramas

del acebuche, ni rociar la hoguera con vino,

ni tenerte que poner

un óbolo en la boca. Vuelve,

no nos hagas decir tu nombre tres veces seguidas:

párate, gírate, vuelve antes que se derrita

la cera, vuelve antes que los tragaluces

enciendan el aire de la noche y escóndete

en el hueco, tan pobre, de una mano.

 

(De Dos viatges, 2020)





sábado, 21 de febrero de 2026

LA VENTANA, de RAINER MARIA RILKE

 


¿No eres tú nuestra geometría,

ventana, sencillísima forma

que sin esfuerzo circunscribes

nuestra vida enorme?

 

Aquello que se ama no es nunca más bello

que cuando la vemos aparecer

enmarcada en ti; es, oh ventana,

que la conviertes casi en eterna.

 

Todos los azares son abolidos. El ser

se alza en medio del amor,

con ese pequeño espacio alrededor

del que se es dueño.


(De Les fenêtres, Poèmes français, 1935)

lunes, 16 de febrero de 2026

LA PALABRA, de BLAI BONET

 


Basta decir una palabra:

“pino” o “adelfa”,

y el mundo suena más claro

que en las claridades de la enramada.

¡Qué claridad limpia

tiene el mundo dentro de la boca!

 

¡Qué temblor antiguo

oír “azufaifo”, y sentir

la luminosa distancia

entre el color de una rama

y su nombre que en mí suena!

 

La palabra es el mundo

que surge ungido de la honda

aurora constante de Dios

en nosotros, amantes pálidos.

 

Y somos cañas humanas

que tañe Dios, sonándolas,

cuando hablamos. Frágiles cañas,

mas llenas de música.


(De Cant espiritual, 1953)





JUEGOS DE LUZ, de LUÍS DE CAMÕES

  Cual el reflejo de luz del pulido Espejo de azogue o de cristal hermoso, Que, del rayo solar siendo herido, Va a herir en otra parte, lumi...