CONJETURA
¿Quién sabe
si antes del caminante estaba el mapa
y el mar, un
mar que no tiene nombre, porque nos atrapa
con una
fuerza muda y fulminante;
antes de los
labios, una voz y un gesto torpe,
y en medio
de un cielo oscurecido, la luz de una ventana
que sabe, de
repente, que la estamos mirando?
La miraremos
aún: allá, detrás del vidrio,
hay un
tiempo auténtico, de los que no hay, en la clepsidra,
para que
otras manos partan la alegría
del pan y el
vino, y nuestro aliento solo podría,
poco a poco,
confundirse con el viento.
CONJURO
Aún no
queremos quemar las ramas
del
acebuche, ni rociar la hoguera con vino,
ni tenerte
que poner
un óbolo en
la boca. Vuelve,
no nos hagas
decir tu nombre tres veces seguidas:
párate,
gírate, vuelve antes que se derrita
la cera,
vuelve antes que los tragaluces
enciendan el
aire de la noche y escóndete
en el hueco,
tan pobre, de una mano.
(De Dos viatges, 2020)










