VERSIONES Y VERSOS
lunes, 7 de septiembre de 2026
CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA
lunes, 10 de agosto de 2026
CANCIÓN BREVE, de EUGÉNIO DE ANDRADE
Todo me ata a la tierra donde me di:
el río súbitamente adolescente,
la luz tropezando en las esquinas,
los aires donde ardí impaciente.
Todo me ata con el mismo triste amor
que hay en saber que la vida poco dura,
y en ella pongo la esperanza o el calor
de unos dedos con restos de ternura.
Dicen que hay otros cielos y otras lunas
y otros ojos densos de alegría,
mas yo soy de estas casas, de estas calles,
de este amor que rezuma melancolía.
(De Obscuro domínio, 1971)
domingo, 2 de agosto de 2026
MAMPARA DE LUZ, de FERNANDO PESSOA
La lámpara encendida
(Otro la encendió)
Proyecta una belleza
Sobre el suelo que tengo
En mi cuarto desierto
Salvo mi soñar,
Hace en el incierto suelo
Un círculo que ondula.
Y entre la sombra y la luz
Que oscila en el suelo
Mi sueño guía
Mi intención.
Bien lo sé… Era de día
Y lejos de aquí…
¡Cuánto me sonreía
Lo que nunca vi!
Y el cuarto silente
Como la luz ondeante
Dejé vagamente
Incluso de soñar…
jueves, 23 de julio de 2026
CANTIGA CXXIX A SANTA MARIA, de ALFONSO X EL SABIO
Cómo Santa María sanó
a un hombre de una saetada que le dieron en el ojo
De todo mal y de toda herida
sanar puede al hombre la que de
bien está cumplida.
De esto a un hombre que de Morvedre era
mostró la Virgen una maravilla fiera
de la gran saetada que tuviera
en una lid fuerte y sin medida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Y la saeta tan bien le acertara
en el ojo, que lo desbaratara
y bien hasta el cogote entrara,
de modo que no le daban vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Pero él puso su alma y su hacienda
en manos de la Virgen y en su encomienda
y a Salas prometió ir a hacer ofrenda
si de la llaga salía con vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Y luego mandó que la saeta le fuera
arrancada del ojo y a tal hora
sanó del todo, sin demora,
desde que la saeta halló salida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
De la saetada nada sentía,
y sanaba el ojo con tanta maravilla
que veía tanto como antes con él veía.
Y hacia Salas hizo luego su ida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Loando a la Virgen Santa Gloriosa,
Madre de Dios, Reina poderosa,
que lo sanara como piadosa.
Y esta cuestión fue hasta muy lejos oída.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Por las tierras y cuantos lo supieron
a Santa María loores dieron
de Salas y gran gozo tuvieron
al hacer luego a ella su vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
lunes, 20 de julio de 2026
LA NANA DE LOS MISERABLES, de APEL·LES MESTRES
—¿Dónde iremos a dormir
Miseria, Miseria?
—Dormiremos en medio del prado
que la hierba allí es fresca.
—No dormiremos allí, en medio del prado,
que allí empapa la humedad.
—¿Dónde iremos a dormir
Miseria, Miseria?
—Dormiremos en el medio del bosque,
que la sombra
es espesa.
—No dormiremos allí, en medio del bosque,
mucho el lobo allí pastorea.
—¿Dónde iremos a dormir
Miseria, Miseria?
—Dormiremos cerquita del mar
que es blanda
la arena.
—No dormiremos allí, cerquita del mar,
mucho las
olas allí rumorean.
—¿Dónde iremos a dormir
Miseria, Miseria?
—Dormiremos arriba del cementerio;
dos palmos
bajo tierra;
las tinieblas por lamparilla,
por nana la paz eterna.
(De En Misèria, 1902)
viernes, 17 de julio de 2026
JUEGOS DE LUZ, de LUÍS DE CAMÕES
Cual el reflejo de luz del pulido
Espejo de azogue o de cristal hermoso,
Que, del rayo solar siendo herido,
Va a herir en otra parte, luminoso,
Y, siendo por la ociosa mano movido,
Por la casa, de algún mozo curioso,
Anda por las paredes y tejado
Trémulo, aquí y allí, y desasosegado.
(De Os Lusiadas, canto VIII, 87-94)
domingo, 21 de junio de 2026
FANTASÍA, de GÉRARD DE NERVAL
Es una melodía por la que yo daría
todo Rossini, todo Mozart y todo Weber,
una melodía muy antigua, languideciente y fúnebre,
que solo para mí tiene encantos secretos.
Ahora, cada vez que viene a mi mente,
doscientos años rejuvenece mi alma:
Va sobre Luis XIII, y creo ver extenderse
una ladera verde que al ocaso amarillea.
Después un castillo de ladrillo con esquinas de piedra,
con vidrieras teñidas de colores rojizos,
rodeado de grandes parques con un río
que baña sus pies, que corre entre flores.
Luego una dama en su alta ventana,
rubia con ojos negros, con hábitos antiguos,
que, en otra vida quizá,
yo ya vi… ¡y que yo recuerdo!
(De Odelettes, 1832)
martes, 16 de junio de 2026
DOS POEMAS, de POL GUASCH
HISTORIA
DE LA DESTRUCCIÓN
Los padres de nuestros abuelos iban
al bosque, justo al lugar preciso, encendían
un fuego y decían la palabra. Todo
funcionaba. Nuestros abuelos no
supieron hacer el fuego, y pronunciaron:
solo sabemos las palabras que hemos de decir.
Nuestros padres enunciaron:
ni el fuego ni la palabra, no sabemos,
pero sí el lugar del bosque donde hemos de ir.
Ya es suficiente, pensaban. Y, en efecto,
fue así. Nosotros: ni el fuego, ni la
palabra, ni el sitio en medio del bosque.
Todo lo desconocemos. Pero de todo
podemos explicar aún la historia.
Lo hacemos.
SIEMPRE,
SIEMPRE…
Siempre, siempre, siempre el mismo plato
en la mesa, la misma pared ventana
allí, la misma hoja caduca,
el mismo desierto por transitar
—y tanta sed. Siempre el mismo cielo
encima del cielo —la última lámina del cielo,
y encima, el mismo cielo—,
y la jabalina, la misma que vuelve
contradiciendo los vientos y la inercia de las manos.
La misma sangre caliente del ataúd,
aquel, que coge polvo en un sexto piso
del cementerio, y la escalera, la misma,
que nos acerca allí, sin números ni letras
ni colores, en el sexto piso. La misma espada
encima de mí al levantarme,
la misma pedrea de balines en el cerebro,
el mismo correr del conejo salvaje
y la misma trampa, la misma, que se ha colocado antes
de atravesar aquel bosque.
La misma sensación del mundo
enganchándoseme a la piel, y de ser el mármol
de donde he de salir, de donde he de salir,
siempre, siempre, siempre,
a golpes de martillo.
(De La part del foc, 2021)
miércoles, 13 de mayo de 2026
SONETO A LAS ANTIGÜEDADES DE ROMA, de JOACHIM DU BELLAY
Viajero que buscas a Roma en Roma,
Y nada de Roma en Roma entrevés.
Viejos palacios, viejos arcos ves,
Y esos viejos muros que dicen Roma.
Mira el orgullo, la ruina, la loma
Que dictó al mundo la ley tal cual es.
Todo lo domó y se domó a la vez,
Presa del tiempo que todo lo desploma.
Roma de Roma único monumento,
Roma a Roma venció en su decaimiento
El Tíber tan solo va huyendo al mar.
Queda de Roma, ¡oh mundana inconstancia!,
Lo firme que el
tiempo no osa arrancar,
Y a lo que huye da el tiempo discordancia.
(De Les Antiquités de Rome, 1558)
sábado, 9 de mayo de 2026
CUATRO POEMAS, de JOAN TEIXIDOR
RUISEÑOR
Tú también volabas
y quién sabe si te han dictado la ley.
Tu canto, de retorno a la tierra,
en el sol de la tarde, me hace mal.
Pájaro, pájaro mágico, alejado,
ruiseñor de un abril señalado;
demasiado cerca el respiro de las cosas,
demasiado cerca el prado liso
y demasiado alto tu canto
EL ÚNICO
A miles duermen, en innombrables ciudades.
Pero hay uno, nada más que uno,
rico de memoria en su despojo,
todo él solo de país trabajado
donde cantan ruiseñores y ríen flores.
Allá reposaremos. Todo es otoño,
pero el oro del pasado nos enriquece.
Donde comienza y donde acaba la vida,
no lo sabría decir bien.
Así como el río atraviesa fronteras
nosotros vamos más allá de la muerte.
EL HAYEDO
Hemos ido hasta el corazón del hayedo,
hemos ido bosque adentro y te he encontrado,
mañana perdida del alma.
Cuando ya declina el tiempo y sin afán
el corazón no espera otro abril.
El amor de antes nació para encontrar
la herrumbre y el musgo de las piedras.
el ensoñado plenilunio de estos troncos
y esta agua de hojas que tiembla.
Entonces era más joven el paso y el hayedo
nacía ante los ojos como el día primero.
Puede que aún más joven lo veas hoy,
tú que ya habitas en habitaciones sin tiempo,
mientras camino solo y sé que es viejo,
hasta que no llegue el viento que abre las puertas.
HISTORIA
Era un ángel que hacía su camino
y descansaba unos años en nuestra casa.
Nos partimos el pan; todo era alegre.
Ahora vuelve a estar afuera.
(De El príncep, 1954)
sábado, 11 de abril de 2026
SONETO DEL GAVILÁN, de NINA SICILIANA
Turbada yo que amaba un gavilán;
¡tanto le amaba que casi moría!
A mi reclamo bien que era galán,
aunque mucho alimento no ponía.
Hoy has volado y salido audaz,
mucho más alto de lo que solías;
ya detenido estás en un rosal:
y otra mujer te tiene en celosía.
Gavilán mío, yo te he nutrido,
sonajero de oro te hice llevar,
para la caza ser más atrevido;
Ahora te has alzado como el mar,
y has roto las ligas y has huído
cuando tú más fiel me eras al cazar.
(De The Oxford book of Italian verse, XIII—XIX, 1910)
CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA
No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...
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Precario, provisional, perecedero, Falible, transitorio, transitivo, Efímero, fugaz y pasajero: He aquí un vivo. Impuro, imperfecto, imp...
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Relucen sobre la sombra del joven inclinado la luces de un tiempo que ha volado como vuelo de palomas. En la garganta le ha nacido una som...









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