¿No eres tú nuestra geometría,
ventana,
sencillísima forma
que sin
esfuerzo circunscribes
nuestra
vida enorme?
Aquello
que se ama no es nunca más bello
que
cuando la vemos aparecer
enmarcada
en ti; es, oh ventana,
que la conviertes
casi en eterna.
Todos
los azares son abolidos. El ser
se alza
en medio del amor,
con ese
pequeño espacio alrededor
del que se es dueño.
(De Les fenêtres, Poèmes français, 1935)










