Cómo Santa María sanó
a un hombre de una saetada que le dieron en el ojo
De todo mal y de toda herida
sanar puede al hombre la que de
bien está cumplida.
De esto a un hombre que de Morvedre era
mostró la Virgen una maravilla fiera
de la gran saetada que tuviera
en una lid fuerte y sin medida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Y la saeta tan bien le acertara
en el ojo, que lo desbaratara
y bien hasta el cogote entrara,
de modo que no le daban vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Pero él puso su alma y su hacienda
en manos de la Virgen y en su encomienda
y a Salas prometió ir a hacer ofrenda
si de la llaga salía con vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Y luego mandó que la saeta le fuera
arrancada del ojo y a tal hora
sanó del todo, sin demora,
desde que la saeta halló salida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
De la saetada nada sentía,
y sanaba el ojo con tanta maravilla
que veía tanto como antes con él veía.
Y hacia Salas hizo luego su ida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Loando a la Virgen Santa Gloriosa,
Madre de Dios, Reina poderosa,
que lo sanara como piadosa.
Y esta cuestión fue hasta muy lejos oída.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.
Por las tierras y cuantos lo supieron
a Santa María loores dieron
de Salas y gran gozo tuvieron
al hacer luego a ella su vida.
De todo mal y de toda herida
sanar puede al
hombre la que de bien está cumplida.







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