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viernes, 20 de agosto de 2021

EL TIEMPO TROVADO, de JOSEP PIERA

 



Bancales de naranjos, huertos de hortalizas,

sendas polvorientas, setos de adelfas,

altivas palmeras, jacarandas de azul, casitas

blancas, manantiales que brotan, sombríos con parras,

granados, membrilleros, norias, acequias,

cañares danzando, fuentes que cantan...


Paraules d'amor,

senzilles i tendres...


De golpe, naves

industriales, muros

de cemento, búnkeres

fluorescentes, bloques

de apartamentos, negros

vacíos. Una mancha

de asfalto. El mar.


La tarara, sí, la tarara, no.

La tarara, mare, me la balle jo.


El mar se ha hecho de tinta.

El tiempo trovado, antiguo.


(De El temps trobat, 2013)



NOTA BENE: El título del poema de Josep Piera coincide con el que tiene el propio libro de poemas al que pertenece. Al comienzo del libro, Piera expone los dos significados que el verbo "trobar" puede tener; precisamente por ello -porque está en la propia estela del libro- he traducido "trobat" por la palabra castellana -de origen occitano- "trovado", que recoge los dos sentidos de "hallar" o "encontrar" (hoy en desuso), por un lado, y "hacer versos", por otro. Por lo tanto, el "tiempo trovado" sería no solo el tiempo encontrado, sino también el tiempo hecho canto poético.

El poema también recoge dos fragmentos de canciones catalanas: una de Joan Manuel Serrat ("Palabras de amor,/ sencillas y tiernas...") y la segunda, una canción popular ("La tarara, sí, la tarara, no./ La tarara, madre, me la bailo yo").



HAY MOMENTOS EN QUE TODO CAE, de JOSEP PIERA

 




Hay momentos en que todo cae.


Como un vidrio

cae la muerte en el cado del cerebro

como el cuerpo del silencio

espejo que fue bello y ya es viejo.


Hay momentos


en que todo cae. De las manos

caen almas de mármol

como versos fríos u oscuras piedras

y son los ojos de un pozo

limo todo

sin raíces

y todo miedo.


Cae la noche como un cado.


Y la luz,

cado de vida,

cae del cielo


                      ceniza o nieve


hacia la hondonada de los muertos

cabellos lentos

de un viejo Dios.



[De "Rondó", Renou:La pluja ascla els estela: Renou (1971-1974)]





domingo, 5 de abril de 2020

LA FIESTA, de JOSEP PIERA

                                     Josep Piera en la Drova, fotografía de Miguel Lorenzo.


No hay nadie. La Fiesta se ha acabado.
He apagado las luces del jardín. Los grises
de todas las mañanas. Perfumes. La luz y yo sonreímos
de nuestras soledades. No hay nadie.
Hace nada, había mesas dispuestas con viandas
apetitosas, músicos que tañían melodías
de otros tiempos, un trajín de conversaciones,
de cubiertos, de deseos, de criaturas,
de adolescentes embriagados por las penumbras…

Ahora hay sillas caídas, papeles esparcidos,
colillas aplastadas, mesas sucias:
botellas vacías, platos hechos añico, manteles
manchados, vasos con hielos diluidos
copas de cava rotas, mondas de frutas,
dulces agriándose, el añil silencio.
Lo que hace nada era presente, es ahora pasado.
A lo lejos la luz gris del alba, contemplo
este mudo espectáculo de apoteósicos despojos
como un soldado herido mira el campo de batalla
después de la victoria. Silencio.

Algún sollozo lejano. El canto de un gallo.
Vivir es tan solo sentir pasar la vida.
Celebremos lo que hemos vivido y lo que vivimos.
Más vale celebrar el gozo, siempre fugaz
que llorar los placeres, ay, perdidos.
Todo es efímero, todo: delirios y dolores.
No hay nadie. Tan solo la noche alejándose
y yo, mudo, haciendo el último brindis, solo.




CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...