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lunes, 7 de septiembre de 2026

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA




No me preguntes, porque nada sé
De la vida,
Ni del amor,
Ni de Dios,
Ni de la muerte.

Vivo,
Amo,
Creo sin creer,
Y muero, anticipadamente,
Resucitando.

El resto son palabras
Que memoricé
De tanto oirlas.

Y la palabra
Es el orgullo del silencio, avergonzado.

En un tiempo de minuteros, fijado,
Sin nada que preguntar,
Mira, sin tiempo, lo que ves
Acontecer.

Y en mi mudez
Aprende a adivinar
Lo que de mí no puedas entender.

(En Diário, XV, 1990)

miércoles, 23 de julio de 2025

EL LIBRO DE LAS HORAS, de MIGUEL TORGA

 


Aquí, delante de mí,

Yo, pecador, me confieso

De ser así como soy.

Me confieso lo bueno y lo malo

Que va al timón de la nave

En esta deriva en que marcho.

 

Me confieso

Poseído

De virtudes teologales

Que son tres,

Y de pecados mortales,

Que son siete,

Cuando la tierra no repite

Que son más.

 

Me confieso

El dueño de mis horas.

O de las cuchilladas ciegas y rabiosas,

Y de las ternuras lúcidas y mansas,

Y de ser de cualquier modo

Andanzas

Del mismo todo.

 

Me confieso ser charco

Y luna de charco, la amalgama.

Ser la cuerda del arco

Que lanza las saetas hacia arriba

Y por debajo de mi alzada.

 

Me confieso ser todo

Lo que pueda nacer en mí.

De tener raíces en el suelo

De mi propia condición.

Me confieso de Abel y de Caín.

 

Me confieso ser hombre.

Ser un ángel caído

Del cielo que Dios gobierna;

Ser un monstruo salido

Del hueco más hondo de la caverna.

 

Me confieso ser yo.

¡Yo, tal cual vengo

Para decir que soy yo

Aquí, delante de mí!


( De O Outro Livro de Job, 1936)




domingo, 10 de marzo de 2013

A UN OLMO, de Miguel Torga.

 

 
A UN OLMO

 
En la tierra donde nací hay un único poeta.
Mis versos son solo hojas de sus ramas.

Cuando llego de lejos y conversamos,

él es quien me revela el mundo visitado.

Desde la noche del cielo, se alza la madrugada,

Y la luz de sol alumbrado o apagado

Está en sus ojos que son posada.



Ese poeta eres tú, ¡maestro de la inquietud 

Serena!

Tú, inmortal flauta

Que armonizas el viento y adormeces el inmenso

Redil de estrellas en la yerma luz de luna.

Tú, gigante que sueña, ¡perplejo bosque

Donde anidan los pájaros y el tiempo!

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...