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sábado, 12 de diciembre de 2020

ENCUENTRO CON ESTACIO EN EL PURGATORIO, de DANTE ALIGHIERI

 




En la segunda parte de la Divina Comedia, en el Canto XXI, Dante y Virgilio se encuentran en el Purgatorio, en el "quinto girone". Allí una sombra se dirige a ellos, se presenta y muestra su elogio al poeta Virgilio sin saber que lo tiene delante. Dante lo descubre y Estacio cae rendido a sus pies. El fragmento termina con unos versos que T.S. Eliot incluyó en la dedicatoria de su obra Prufrock and Other Observations: "For Jean Verdenal, 1889-1915, mort aux Dardanelles

Or puoi la quantitate

Comprender dell' amor ch'a te mi scalda,

Quando dismento nostra vanitate,

Trattando l'ombre come cosa salda."

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“Estacio aún me llama allí la gente;

canté sobre Tebas y después sobre el gran Aquiles

pero sucumbí con el segundo cometido.

De mi ardor fueron semilla las chispas,

que me enardecieron, de la divina llama

donde más de mil prendieron;

hablo de la Eneida, que madre mía

fue y fue mi nodriza en la poesía:

sin ella no valdría yo el peso de un dracma”.

[…]

“Este que guía en altura mis ojos

es aquel Virgilio al que tú trataste

con fortaleza al cantar a los hombres y los dioses.

Si otra razón creíste dar a mi risa,

déjala por errónea, y créela ser

muestra de las palabras que de él dijiste”.

 

Ya se inclinaba a abrazar los pies

de mi maestro, cuando dijo: “Hermano,

no lo hagas, pues solo eres sombra y a una sombra ves”.

Y levantándose dijo: “Ahora puedes comprender

cuánto amor a ti me enardece,

cuando olvido nuestra vana condición,

tratando a una sombra como materia firme”.



jueves, 10 de diciembre de 2020

EL SUEÑO, de ESTACIO (PUBLIUS PAPINIUS STATIUS)

 



 

Oh joven, el más apacible de los dioses, ¿por qué crimen

o por qué error, pobre de mí, merecí verme solo yo desposeído

de tus dones, Sueño? Enmudece todo el ganado y los pájaros y las fieras,

y simulan relajados sueños las cumbres arqueadas,

y no es el mismo el sonido en los indómitos ríos; sucumbe el horror

del mar y los océanos reposan reclinados sobre las tierras.

Ya es la séptima noche que Febo, al regresar, ve consumidas

mis pupilas; muchas veces las estrellas de Eta y de Pafos las contemplan

y otras tantas Titonia pasa por alto mis lamentos

y, apiadada, las humedece con su látigo helado.

¿De dónde sacaré el valor? Ni aun teniendo los mil ojos

que el sagrado Argos mantenía fijos alternadamente

y nunca vigilaba con todo el cuerpo.

Pero ahora, ¡ay!, si alguien, bajo la larga noche, de la muchacha,

por tener entrelazados sus brazos, Sueño, te rechaza,

ven desde allá, y no te pido que extiendas todas tus alas

sobre mis ojos –ruegue eso una muchedumbre

más deleitosa. Tócame solo con la punta de tu varita,

es suficiente, o de puntillas pasa, levemente .


(De Silvae, Liber V, IV)




CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...