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lunes, 27 de octubre de 2025

DOS POEMAS, de SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN

 


BARCOS

 

Uno a uno hacia el mar pasan los barcos

Pasan frente a los promontorios y las terrazas

Cortando las aguas lisas como una losa

 

Y todos los dioses son de nuevo nombrados

Más allá de las ruinas de sus templos

 

 

FECHA

 

Tiempo de soledad y de incertidumbre

Tiempo de miedo y tiempo de traición

Tiempo de injusticia y de vileza

Tiempo de negación

 

Tiempo de cobardía y tiempo de ira

Tiempo de mascarada y de mentira

Tiempo que mata a quien lo denuncia

Tiempo de esclavitud

 

Tiempo de cómplices sin registro

Tiempo de silencio y de mordaza

Tiempo donde la sangre no tiene rastro

Tiempo de amenaza


(De Livro sexto, 1962)





sábado, 2 de agosto de 2025

RIMA 73 PARA LUCREZIA BENDIDIO, de TORQUATO TASSO

 


Viví: en la primera edad, Amor y Esperanza

Me hacían la vida más bella y florida;

Ahora falta la esperanza, y también la vida

Que de ella se nutría, se extingue al unísono.

 

Ni aquel deseo que se esconde y teme

Puede consolar a la virtud perdida;

Y entonaré de la muerte, placentera a mí,

si no puedo del amor, las metas extremas.

 

Oh Muerte, oh descanso en todo estado humano,

Seca planta soy que ya su fronda al viento

No despliega y me riego en vano.

 

Ah, ven, Muerte suave, a mis lamentos

Ven, oh piadosa, y con piadosa mano

cubre estos ojos y estos miembros ya gélidos.


(De Rime d'Amore c.1585, en Le Rime di Torquato Tasso, 1898)








miércoles, 30 de julio de 2025

VARIACIONES DE MI NOMBRE, de XUAN BELLO

 


Tú,

que podrías ser Joâo Velho

en la claridad azul de Sintra.

Allá adelante, distante y amigo,

presientes a tu señor El-Rey,

Don Sebastián.

 

Tú,

que andas en una tierra remota

y te llaman Jean Vieilh.

Rememoras aquellos días

tan tristes de Auvernia

mientras escuchas por primera vez

-inmensa y rara-

la voz del dios del río:

Mississipi.

 

 Tú,

John Oldman,

bucanero en Tortuga:

el mismo Henry Morgan

ha de disparar por ti.

 

 Tú,

que debes ser Juan el Viejo

allá en las tierras de Soria:

afuera labran los bueyes

el centeno del Faidor.

 

 Y tú,

qué extraño,

llamarte Xuan Bello

y estar aquí, en Oviedo,

vertiendo visiones oscuras

al asturiano claro.

Saber que tu patria

siempre queda ahí:

allí donde tú no estás.


(De Los nomes de la tierra, 1991)

sábado, 8 de marzo de 2025

UNA MUJER Y UN HOMBRE EN LA ALTA NOCHE, de MARÍA BENEYTO



1

Flota y cae, desencantada, la alta noche por la habitación.

(La cocina pacifica cuchillos siempre en guerra).

Heridos de mancha humana, sábanas húmedas. Desorden.

La ventana zarandea viento del frío. Lejanísimo,

el viejo amigo noctámbulo del alcohol canta insomnios

en la suave locura de una calle de campanas.

 

La mujer reanudó, despeinada y floja,

la pobre historia activa, cercana, de las horas,

la aspereza, el vacío del sexo satisfecho, en la arboleda

de un día, de una fecha cualquiera, de un cadáver

de tiempo, que debe enterrarse en penumbra tibia.

(La mujer allá, en la torre nocturna del silencio.)

 

Del goteo del agua, el reloj se apropia.

El libro cae de brazos que ensayan muertes inciertas.

La soledad, que es libre, besa el cuerpo que retorna

al no ser, y la mujer adormilada ya cierra

a cal y canto la puerta medianera que llega

en la oscura ceguera de los ojos por el mundo del sueño.

 

Los gatos, cubiertos de uñas que arañan la oscuridad,

desde el amor salvaje que les duele y les aísla

ponen la noche a vivir en torno a la casa.

Los fantasmas eróticos de las sábanas se acuerdan de aquello.

Y la flor solitaria que está en el vaso cae en pétalos

hasta la sombra enfermiza encerrada en sí misma.

 

2

El hombre se va por la noche. Afuera miran,

alrededor de la casa, gatos sonámbulos.

El hijo muerto, el marchito en las sábanas, pasa

al olvido de lo turbio, secundario.

Los escalones de la escalera le despiden

y en el patio cerrado ha cerrado la sombra.

 

En la calle el hombre encuentra noche húmeda.

Unos individuos malcarados lo descubren:

Ven el miedo de lejos, le hacen risas

sintiéndose prepotentes, y con voces rasposas

rebosantes de mal vino, ásperos, se pierden.

Viene una hoja flotando, rezagada.

 

Cruzando la acera, una rata

pululante, es una cloaca gris

y carne sucia de pánico. Silba el hombre

"Casablanca" en el recuerdo de Ingrid Bergman

bajo la nube que hace ruegos a la lluvia.

Y los de los contenedores ya son penumbra.

 

En medio de la calle rechazando la sombra

invita la niña drogadicta

a paraísos deslumbrantes de sexo;

cinismo enfermizo, perversión tierna

y desnudez aterida, se ofrece

con la voz de un pájaro que está ahogándose.

 

Aparece un olor a jazmín y hierbabuena

de lugares secretísimos, invisibles,

donde se esconde el misterio. El hombre llega

a aquel lugar donde la vida pone la oreja

para sentir el mundo de común áspero.

Y la alta noche ensaya el suicidio.


(De Després de soterrada la tendresa, 1993)





sábado, 15 de junio de 2024

BIBLIOTECA, de MARCO VALERIO MARCIAL

 



Biblioteca de una gozosa villa,

desde donde el lector ve la cercana ciudad,

si entre tus poemas más sagrados

hubiera un lugar para mi lasciva Talía,

permite colocar en el estante más bajo

estos siete libros que te he enviado

corregidos por el cálamo del autor:

estos borrones aumentan su precio.

Pero tú, delicada, que por mi pequeño obsequio

serás famosa, conocida en el mundo entero,

vigila esta prueba de mi corazón,

¡oh biblioteca de Julio Marcial!


(De Epigrammaton libri, Liber VII, 17)





viernes, 17 de mayo de 2024

ÁRBOL, de EUGÉNIO DE ANDRADE

 


Árbol, árbol. Un día seré árbol.

Con la maternal complicidad del verano.

Que palomas torcaces

anuncian.

 

Un día abandonaré las manos

a la arcilla aún caliente del silencio,

subiré por el cielo,

a los árboles se le consienten tales cosas.

 

Habitaré entonces la mirada desnuda,

cansado del cuerpo,

ese desierto

repetido en las aguas,

mientras la niebla está sobre las hojas

que deja las manos mojadas.

 

Y la luz


(De Branco no branco, 1984)






viernes, 3 de mayo de 2024

MERS-EL-KÉBIR, de A.O. BARNABOOTH (VALERY LARBAUD)

 


Amo este pueblo, donde entre naranjos,

sin verse, dos jóvenes se dicen sus amores

con dos mandolinas infinitamente quejumbrosas.

Y amo esta posada, en cuyo patio las doncellas

cantan en la ternura de la tarde esta dulce copla

de la “Paloma”. Escuchad a la paloma que golpea sus alas…

Anhelo de mi propio pueblo, tan lejano; nostalgia

de las antípodas, de la gran avenida de volcanes inmensos;

¡oh lágrimas que surgís, lavad todos mis pecados!

Soy la paloma herida, soy los naranjos,

y soy este instante que pasa y soy la tarde africana;

mi alma y las voces unidas de las mandolinas.


(De Poèmes d'un riche amateur, 1908
)





domingo, 28 de abril de 2024

LA CALLE SOUFFLOT (PARÍS), de VALERY LARBAUD

 



Nuestra breve jornada pronto habrá terminado: los últimos

años se abren ante nosotros como estas calles;

y el colegio siempre está allí, y esta plaza

cuadriculada, y la vieja iglesia donde vimos

entrar a Verlaine ya muerto. En verdad, a pesar del mar

y de tantos caminos, nunca hemos salido

de aquí, y toda nuestra vida no habrá sido

sino un pequeño viaje en círculo y en zigzag por París.

E incluso después, nos quedaremos aquí,

invisibles, olvidados, pero habitando siempre

la ciudad de la infancia y del primer amor,

con el asombro de los doce años y del encuentro,

que nos hace murmurar entre la multitud:

“Porque sabes que siempre te he querido”

y un paseante, que nos ha escuchado, se dará la vuelta.


(De Éventail, 1922)



domingo, 21 de abril de 2024

EL BARDO, de EDUARDO PONDAL

 


Como suele la arboladura

de la nave poderosa

hacer negra espesura,

sobre las tendidas olas;

y del vasto trenzado

hacer orgullosa muestra

con el laberinto osado

de las tensadas cuerdas;

donde los aires que pasan arrancan

enérgicas notas.

 

Así es el alma del bardo,

de soberbia y grandiosa;

tal en la máquina osada

todas las cosas resuenan;

dejando mil suspiros,

y mil salvajes notas;

¡qué pueden las rapsodias decir del soberbio

poema que entonan!


(De Queixumes dos pinos, 1886)




lunes, 1 de abril de 2024

OTRA VEZ ROSALÍA, de LUIS PIMENTEL

 



                                Para D. Ramón Otero Pedrayo

Volvieron las negras campanas,

las campanas de hierro

               en la noche,

y las frías camelias,

porque ella lo quiso;

porque quiere andar errante

por los caminos hondos;

sentir la dulce lluvia

sobre su féretro;

sufrir el silencio

               de su pelo muerto,

el chasquido de su traje

               de dura seda.

Y tenemos que soportar

este peso de sombras

               entre la niebla

debajo de los altos árboles

Aguardar a la vera

               de los ríos

que los muertos aman.

Llegar hasta el ancho valle

donde el aire se aquieta.

O seguir por un profundo camino

que nos lleva al mar,

donde hay cielos moribundos

y negras botas de náufragos.

Aguardar que ella llame

               a los muertos,

cuando se haga

               ese gran silencio de agua.

¿Hasta cuándo durará

               este gran entierro?

¡Negra sombra, negra sombra!

               Dulcemente llueve

               sobre tu féretro…

Y el silencio de tu pelo

               muerto entre la niebla.


(De Sombra do aire na herba, 1959)





jueves, 7 de marzo de 2024

QUERER Y PODER, atribuido a LEONARDO DA VINCI

 


Quien no pueda lo que quiere, lo que pueda quiera;

que aquello que no se puede, locura es querer:

pues sabio en el hombre es mantener

que su querer aleje aquello que no pueda.

 

Que el que todo nuestro deleite es mal

se halla en saber, sí o no, querer poder:

pues aquello solo puede, quien con el deber

no arrastra a la razón fuera de su umbral

 

No siempre se ha de querer aquello que el hombre puede;

suele lo que parece dulce, tornarse amargo;

ya lloré lo que quise, después que lo tuve.

 

Por tanto, lector, en esto cede:

si quieres ser bueno contigo y con los otros largo,

quiere siempre poder lo que se debe.






lunes, 26 de febrero de 2024

TRES POEMAS, de JOAN PERUCHO

 


De una lápida en Eyub

 

Has muerto acorralado por la sombra.

Ha entrado, deslizándose

por las puertas cerradas.

 

Los perros han aullado hasta el amanecer

cuando un grande viento se ha alzado.

 

 

El alba de la noche

 

El principio era el verbo,

la lengua intacta y pura.

Abro la puerta. Allí esta Muntaner

hablando el catalán de les Blanquernes.

Ahora, un mirlo me mira fijamente.

 

Estoy en esta tan florida tierra.

Llull y Ausiàs March resuenan a Levante,

resuenan a Poniente hasta el anochecer.

Tierra y confines de catalanes,

una abubilla no para de mirarme.

 

Escucho con atención en este instante,

canta la lengua alegremente.

Ahora, la noche es pleno mediodía.

 

Resuena en el pecho esta noche,

resuena al alba de la noche.

Resonará ahora y siempre.

 

 

(El paréntesis griego

                I

             Safo

Eros de nuevo, embriagante, me arrastra,

animal dulce-amargo, irresistible

 

               II

Simónides de Ceos

También la muerte persigue

a quien huye del combate.

 

              III

Alceo de Mitelene

Si quieres decir lo que quieres,

escucharás también

lo que no quieres.

 

               IV

Oráculo de Delfos

Venía la palabra

desde la detenida

lejanía;

se ahogaba el aire

de maldad

pues la rosa no era flor

ni afilada espada el labio.)


(De La Medusa, 1987)




martes, 20 de febrero de 2024

LA SEÑAL, de TOMÀS GARCÉS


 


El gorrión alzará la tibieza del nido.

Y el ruiseñor sus torres frágiles.

Las abejas, con aguijón de oro,

coserán a vuelos el aire.

Y bajo el cielo tan liso tus ojos azules serán

aún más azules.

 

Pero antes, el tronco del tilo

ha de elevar la savia.

Pálido grumete de sueño, fantasma de cristal,

desplegará en la punta de las ramas

-¡Oh, verde barco adornado!-

los pañuelitos trémulos del follaje.


(De El senyal, 1935)





martes, 2 de enero de 2024

ENCIMA DE UNA TUMBA, de ANÓNIMO CATALÁN (s. XV)

 



Encima de una tumba

un naranjo nació

y en su rama más alta

va cantando un halcón,

que en su lenguaje dice,

cara al viento, este son:

¡Malditas sean las guerras

y quien las engendró!






domingo, 22 de octubre de 2023

MUDABLE, de PIETRO METASTASIO

 



De todo amador la fe

es más bien siempre insegura.

Llora, promete y jura,

pide, y cambia de amor,

es fácil decir que muere,

también fácil de engañar.

Pero no se ruboriza

quien un dulce afecto olvida,

como el traicionar no sea

grande culpa en el amar.


(De Siroe, re di Persia, atto primo, scena quinta, 1728)






sábado, 21 de octubre de 2023

CUATRO "EXPLICACIONES", de DANIEL FARIA

 



                      I

Después de los incendios las lluvias

Hacen que las plantas surjan

Lumbres vegetales y volcánicas

Verdes como el fuego

Rápidamente descienden en concisos cráteres

Y la savia

Y derraman perfume como lava

 

Y si quisiéramos incendiar animales enormes

No regresarían. Pero la muerte

En las plantas es su infancia

Nueva. Los tallos se alzan

Henchidos de crías recientes

 

También los corazones de los hombres arden

Beben vino, leche y agua y no apagan

El amor

 

 

                      II

Estoy dentro de paredes blancas.

Cuatro paredes: mi celda,

El frío, la soledad, mi catre.

La luz entra siempre de noche.

 

No tenía nada de donde vine. Aquí no encontré

Lo que tuve y la silla no sirve a mi reposo.

Todavía no hay lugar en el mundo donde encuentre sosiego de que tú no seas

El vacío que persiste a mi vera.

 

Tengo un pequeño sueño de una ventana para abrir:

¡Y qué paisaje no sería estar feliz!

 

 

                      III

No fui margen sin otro margen donde unir los brazos

pero fui el tiempo suelto para trenzar mi pelo

y el movimiento de tus pies descalzos

 

No fui la soledad entera ni recluida

Para el único reposo entre el silencio

Ni fui la flor exhausta defendiéndose

De toda mano que la quiso deshojar

 

No fui la casa que a sí misma se abrigó

Ni la morada que nunca se acogió

Sino el tiempo pidiendo que me dejase

 

En aquello que no fui vine a encontrarme

Y siempre que te vi recomencé

 

 

                      IV

EXPLICACIÓN DE RICARDO REIS


Los ríos amo, lidia, lentos

Y largos sobre el suelo.

Que un día los niños bañándose en ellos

Se secan al sol y corren.

Y por la velocidad pueden

A los astros compararse.



(De Explicação das Àrvores e de Outros Animais, 1998)






sábado, 14 de octubre de 2023

DOS POEMAS, de JOSÉ SARAMAGO

 



DECLARACIÓN

 

No, no hay muerte.

Ni muerta está esta piedra.

Ni muerto está el fruto que cayó:

vida les da el abrazo de mis dedos,

respiran en la cadencia de mi sangre,

del hálito que los tocó.

También un día, cuando se seque esta mano,

en la memoria de otra mano perdurará,

como la boca guardará calladamente

el sabor de las bocas que besó.


 

HA DE HABER

 

Ha de haber un color por descubrir,

un reunir palabras escondido,

ha de haber una llave con que abrir

la puerta de este muro desmedido.

 

Ha de haber una isla más al sur,

una cuerda más tensa y resonante,

otro mar que navegue en otro azul,

otra altura de voz que mejor cante.

 

Poesía tardía que no llegas,

a decir ni mitad de lo que sabes:

no callas, cuando puedes, ni reniegas

de este cuerpo eventual en que no cabes.


(De Os poemas possíveis, 1966)




jueves, 14 de septiembre de 2023

ULISES, de UMBERTO SABA

 


Navegué en mi juventud

a lo largo de la costa dálmata. Islotes

emergían a flor de olas, donde extraño

un pájaro se detenía al acecho,

cubiertos de algas, resbaladizos, tendidos al sol,

bellos como esmeraldas. Cuando la marea

alta y la noche los desvanecía, las velas

a sotavento cambiaban hacia mar adentro,

por huir del peligro. Hoy mi reino

es aquella tierra de nadie. El puerto

enciende sus luces para otros; hacia el mar

me empuja aún el espíritu indomable,

y hacia la vida el doloroso amor.


(De Mediterranee, 1946)





jueves, 7 de septiembre de 2023

CAMINANTE, de JACINT VERDAGUER

 



Medio siglo por el mundo

va camina que camina,

por escabroso sendero

junto al río de la vida.

Las veo ir y venir

las olas que van rodando,

las que vienen traen flores

y alguna hoja marchita,

pero las olas que van

todas se llevan ruinas.

¿De las que vienen a mí,

cual vendrá a por las mías?

 

Una barca por el río

va de una orilla a otra orilla,

se parece a un segador

la barquera que la guía.

Quien se deja embarcar, nunca

vuelve a su tierra nativa

y despierta en otro mundo

después que ha sido dormida.

Barquerita del buen Dios

no pongas mi cara triste,

si bien vienes a por mí,

y embárcame a toda prisa;

se me hace largo el destierro

llévame ya a la otra orilla,

que mis ojos tienen sueño

y el caminar me fatiga.


(De Al cel, 1903)

viernes, 1 de septiembre de 2023

JUEGO AMOROSO, de BLAI BONET

 


El mar canta, lila, lila.

Malvas, verdes, las peñas escuchan.

—¿Qué me dices, mar lila, lila?

—Peña malva, peña verde, ¿qué me dirás?

—Yo te diré, mar lila, lila,

que me perdones si estoy muda por tu canto,

que las peñas fuimos creadas para mirarte

y sufrir, amorosas, tu palpar.

Corre adelante, mar lila, lila,

corre atrás, lileando…,

y te diré, mar lila, lila, que si pasas

tan de seguido por mi gola tus rizos azules,

de cabeza me tiraré a tus brazos,

y la peña no estará,

que la peña será lila,

lila, lila, como la mar…


(De Entre el coral i l'espiga, 1952)





CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...