miércoles, 13 de diciembre de 2023

LA MUERTE DE ZAKINTHOS, de JACINT VERDAGUER

 


Junto al Palancia, bajo la sombra de un árbol,

abatido yace uno de ellos y lo creen dormido de cansancio;

cuando van a despertarlo, frío como el mármol lo encuentran,

y ven a una serpiente desenroscarse de su axila.

 

En la plácida umbría que Zakinthos moja con su sangre,

allí, humedecida con la sangre de mártires, brotará un palmar,

el palmar de Sagunto, de hoja inmarchitable,

a cuya sombra a España le place sollozar.


(De L'Atlàntida, Cant X, "La nova Hespèria", 1877)





SONETO DEL GAVILÁN, de NINA SICILIANA

  Turbada yo que amaba un gavilán; ¡tanto le amaba que casi moría! A mi reclamo bien que era galán, aunque mucho alimento no ponía.   Hoy ha...