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martes, 11 de marzo de 2025

UN PEDAZO DE LA 'ARGOS', de MARCO VALERIO MARCIAL

 


Este fragmento que tomas por vil e inútil leño

fue la quilla que por vez primera recorrió el mar ignoto.

Aquella que ni los estragos de Cinea

ni las olas Escitias en otro tiempo pudieron destruir.

Los siglos la han vencido: pero, aunque haya cedido a los años,

es esta pequeña tablilla más venerable que la nave intacta.


(De Epigrammaton libri, Liber VII, 19)




sábado, 15 de junio de 2024

BIBLIOTECA, de MARCO VALERIO MARCIAL

 



Biblioteca de una gozosa villa,

desde donde el lector ve la cercana ciudad,

si entre tus poemas más sagrados

hubiera un lugar para mi lasciva Talía,

permite colocar en el estante más bajo

estos siete libros que te he enviado

corregidos por el cálamo del autor:

estos borrones aumentan su precio.

Pero tú, delicada, que por mi pequeño obsequio

serás famosa, conocida en el mundo entero,

vigila esta prueba de mi corazón,

¡oh biblioteca de Julio Marcial!


(De Epigrammaton libri, Liber VII, 17)





lunes, 28 de febrero de 2022

A VOCONIO ROMANO, de PUBLIO ELIO ADRIANO

 


 

Eras lascivo en el verso, pudoroso en el alma (*)




(*): Lasciuus uersu, mente pudicus eras.



NOTA BENE: El divino Adriano, emperador en la primera centuria de la era cristiana, escribió, según nos cuenta Apuleyo en su Apología (11, 3), un pentámetro dactílico para conmemorar la tumba de su amigo, el poeta saguntino Gayo Licinio Marino Voconio Romano.


jueves, 10 de diciembre de 2020

EL SUEÑO, de ESTACIO (PUBLIUS PAPINIUS STATIUS)

 



 

Oh joven, el más apacible de los dioses, ¿por qué crimen

o por qué error, pobre de mí, merecí verme solo yo desposeído

de tus dones, Sueño? Enmudece todo el ganado y los pájaros y las fieras,

y simulan relajados sueños las cumbres arqueadas,

y no es el mismo el sonido en los indómitos ríos; sucumbe el horror

del mar y los océanos reposan reclinados sobre las tierras.

Ya es la séptima noche que Febo, al regresar, ve consumidas

mis pupilas; muchas veces las estrellas de Eta y de Pafos las contemplan

y otras tantas Titonia pasa por alto mis lamentos

y, apiadada, las humedece con su látigo helado.

¿De dónde sacaré el valor? Ni aun teniendo los mil ojos

que el sagrado Argos mantenía fijos alternadamente

y nunca vigilaba con todo el cuerpo.

Pero ahora, ¡ay!, si alguien, bajo la larga noche, de la muchacha,

por tener entrelazados sus brazos, Sueño, te rechaza,

ven desde allá, y no te pido que extiendas todas tus alas

sobre mis ojos –ruegue eso una muchedumbre

más deleitosa. Tócame solo con la punta de tu varita,

es suficiente, o de puntillas pasa, levemente .


(De Silvae, Liber V, IV)




lunes, 11 de febrero de 2019

DESPEDIDA, DE OVIDIO






Ya descansaban las voces de los hombres y los perros,

y la alta luna conducía los caballos de la noche.

Levantando mi mirada hacia ella y a su lado divisando el 

                                                                          [Capitolio,

que vanamente se encontraba junto a nuestros Lares,

dije: “Númenes que habitáis en las moradas vecinas,

templos que ya nunca volveréis a ser vistos por mis ojos,

y dioses que debo abandonar, de la alta ciudad de Roma, 

acoged para siempre mi reverencia”.




(De, Tristium, liber primus, Publius Ovidius Naso)






sábado, 26 de enero de 2019

SEPULCRO EN LA PLAYA, DE AURELIO PRUDENCIO






Vicente es nuestro, aunque lejos de aquí,
en una ciudad desconocida, ofrecerá su pasión,
otorgando la gloria de su sepulcro cerca de la playa,
en la prominente Sagunto.

(De Libro de Coronas, Carmen IV, Stantia XXV)


Esto es lo que  refiere en su poema del siglo IV Aurelius Prudentius Clemens: el cristiano Vicente de Huesca, después de ser martirizado,  fue arrojado al mar y su cuerpo alcanzó la playa de Sagunto. Otras leyendas lo situarán en otros lugares y hablarán de Jónica, una viuda, que lo sepultará en un túmulo y más tarde lo conducirán hacia las murallas de Valencia.





martes, 12 de marzo de 2013

UN POEMA DE ISIDORUS HISPALENSIS


El obispo de la sede hispanogoda hispalense, Isidoro, que vivió a caballo de los siglos VI y VII, conocido más adelante como San Isidoro de Sevilla, fue autor de una ingente obra de la que, sin duda, sobresale su enciclopédica Etymologiarum sive Originum, o, sencillamente, Etimologías, pero también de otras muchas en las que recoge gran parte del saber de su época y de épocas pretéritas: Chronicon, Historia de regibus Gothorum, Wandalorum y Suevorum, De viris illustribus, y otras muchas de carácter dogmático y teológico.
De esta obra suya que hoy se conserva y de la que tenemos una moderna y cuidadísima edición en el Corpus Christianorum Serie Latina de la editorial  Brepols, de la ciudad flamenca de Turnhout, vamos a parar en el volumen 113 A, que con el título de Isidori Hispalensis versus -publicado en el año 2000 a cargo de José María Sánchez Martín- recoge 27 títuli, epigramas, del propio Isidoro. Se trata de un conjunto de poemas, en dísticos elegíacos, conocido con el nombre de Versus in bibliotheca (Vetustissimi versus, qui olim in Bibliotheca Sancti Isidori Hispalensis Episcopi legebantur) y traeremos aquí el segundo que recoge la edición mencionada. Que disfruten:

     
      Hay cosas sagradas aquí, hay otras muchas mundanas;
      Si la poesía te deleita, ven a leerla.
      Ves prados de espinas plagados, y copiosos en flores;
      Si espinas no quieres coger, coge las rosas.

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...