Volcad bien el escritorio,
vaciad todos los cajones.
No tengáis miedo.
Con papel de lija
limpiad el verdín de los huesos.
No tengáis miedo.
Haced un manojo con los linfáticos
y limpiad las tripas.
No tengáis miedo.
Despojaos de la espalda.
Chamuscad el hollejo.
No tengáis miedo.
En las venas incoloras
inyectad la blanca muchacha.
No tengáis miedo.
Para haceros una guitarra
emplead los haces neurálgicos.
No tengáis miedo.
Fumigad bien la memoria
y extendedla al sol y al viento.
No tengáis miedo.
Oread todas las chaquetas viejas
y volteadles los bolsillos.
No tengáis miedo.
Ventilad cuartos y alcobas.
Abrid puertas y ventanas.
No tengáis miedo.
No tengáis miedo más que al miedo.
No tengáis miedo ni al miedo.
Sobre todo, no tengáis miedo.
(De Contribució de bàrbars, 1980)