He soñado, he creído, he amado tanto
Que no soy más de esta tierra.
Pero la bella mano que atenta
Me sostiene el paso ya inerme
Mientras desvaneciéndose
Me pesa el brazo que tenía la voluntad
De miles,
Es la mano materna de la Patria.
Fuerte, ansiosa, inspirada,
Apretándose contra mi pecho,
Mi joven corazón se siente inmortal.
(De Sentimento del tempo, 1936)

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