martes, 18 de noviembre de 2025

EPITAFIO PARA UN CAÍDO DE LA REVOLUCIÓN, de GIUSEPPE UNGARETTI

 


He soñado, he creído, he amado tanto

Que no soy más de esta tierra.

 

Pero la bella mano que atenta

Me sostiene el paso ya inerme

Mientras desvaneciéndose

Me pesa el brazo que tenía la voluntad

De miles,

Es la mano materna de la Patria.

 

Fuerte, ansiosa, inspirada,

Apretándose contra mi pecho,

Mi joven corazón se siente inmortal.


(De Sentimento del tempo, 1936)



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