El bosque de primavera
tiene un alma, una voz.
Es el canto del cuco,
lleno de aire,
que parece soplado en una flauta.
Tras el leve reclamo,
más engañoso que el eco,
andamos embelesados.
El castaño es de un tierno verde.
Están destilando aún las antiguas retamas.
En torno a los troncos umbríos,
en medio de los juegos del sol,
danzan las hamadríades.
(De Poesie, 1949)
