jueves, 21 de febrero de 2013

EL DEVOTO DE PEDRET, de Raül Garrigasait.


Yo soy el espejo de todo retorno

y el vacío de toda vida.

Siempre alejado atiendo el contorno

donde se funde el tiempo y Dios me olvida.

Yo soy el espejo de todo retorno.

 

Yo soy de cada instante el confín,

el primer légamo de cada día,

y crezco para deshacerme al fin

en lo Eterno donde dormimos sin acedía.

Yo soy de cada instante el confín.

 

Yo soy el espejo de todo retorno

y el fulgor de las horas derrotadas,

y sé del pavo que huye del entorno

hacia Sus palabras siempre calladas.
Yo soy el espejo de todo retorno.


Del libro, La tendra mà de cada arrel,  (Viena, 2005).

 

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