Pensar, vivir, apenas distinto mar;
yo -eso- tiemblo,
infinito persistentemente que conmueve.
Sombras de mundos ínfimos,
sombras de sombras,
cenizas de alas.
Pensamientos en prodigiosa natación,
que se deslizan en nosotros, entre nosotros, lejos de
[nosotros,
lejos de esclarecernos, lejos de profundizar en nada;
extraños en nuestras casas,
siempre traficando,
polvareda para distraernos y dispersarnos la vida.
De Plume. Lointaine intérieur (1938)

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