Turbada yo que amaba un gavilán;
¡tanto le amaba que casi moría!
A mi reclamo bien que era galán,
aunque mucho alimento no ponía.
Hoy has volado y salido audaz,
mucho más alto de lo que solías;
ya detenido está en un rosal:
y otra mujer lo tiene en celosía.
Gavilán mío, yo te he nutrido,
sonajero de oro te hice llevar,
para la caza ser más atrevido;
Ahora te has alzado como el mar,
y has roto las ligas y has huído
cuando más fiel me eras en el cazar.
(De The Oxford book of Italian verse, XIII—XIX, 1910)
.png)