sábado, 15 de mayo de 2021

EL ÚNICO ADIÓS, de SALVADOR OLIVA


 


Nunca se acaba de morir la añoranza:

hay cosas tuyas que mi cuerpo

no sabrá abandonar nunca, y me es igual

si siento cómo forcejean, tibias, las horas

felices de una mañana de mayo para decirme

justamente que no lo eran. Es entonces

cuando se me hacen crueles los atributos

de los años que pasaron después. Pero los sentidos

no pueden olvidar aquellos días

de colores claros, y el deseo satisfecho

sabe negar la voz del tiempo: la añoranza

fue el único adiós que no te dije.


(De Marees del desig, 1983)




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