lunes, 8 de septiembre de 2025

EL INFINITO, de GIACOMO LEOPARDI

 


Siempre me fue querida esta yerma colina,

Y este seto, que gran parte

Del último horizonte excluye a la mirada.

Pero sentado y mirando, interminables

Espacios más allá de ella, y sobrehumanos

Silencios, y una hondísima quietud

En el pensamiento me imagino; y por poco

El corazón no se estremece. Y como el viento

Oigo murmurar entre estas plantas, y aquel

Silencio infinito a esta voz

Voy comparando: y a mí torna lo eterno,

Y las estaciones muertas, y la presente

Y viva, y su sonido. Así, entre esta

Inmensidad, se anega mi pensamiento:

Y qué dulce me es naufragar en este mar.


(De Canti, 1835)





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