lunes, 23 de agosto de 2021

A SÍ MISMO, de GIACOMO LEOPARDI

 




Ahora descansarás por siempre,

cansado corazón mío. Murió el último engaño,

que eterno yo creí. Murió. Bien siento

que en nosotros los queridos engaños,

no solo la esperanza sino el deseo, desaparecen.

Descansa por siempre. Bastante

has palpitado. Nada valen

tus anhelos, ni es de suspiros digna

la tierra. Amarga y tediosa

la vida, nada más; y fango es el mundo.

Ahora calla. Desespera

por última vez. A nosotros el destino

no nos donó más que el morir. Ahora desprecia

tú mismo, la naturaleza, el salvaje

poder que, oculto, gobierna nuestro común daño,

y la vanidad infinita de todo.



(De "Canti fiorentini", Canti, 1835)

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