lunes, 10 de enero de 2022

LA GARZA MUERTA, de SALVATORE QUASIMODO

 



En el marjal cálido apresada en el cieno,

codiciada por los insectos, en mí se aflige

una garza muerta.

 

Me consumo en la luz y el sonido;

abatido en ecos menesterosos

a veces un soplo gime

olvidado.

 

Piedad, que yo no esté

sin voces ni figura

en la memoria un día.


(De Erato e Apòllion, 1936)



No hay comentarios:

Publicar un comentario

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...