lunes, 1 de abril de 2024

OTRA VEZ ROSALÍA, de LUIS PIMENTEL

 



                                Para D. Ramón Otero Pedrayo

Volvieron las negras campanas,

las campanas de hierro

               en la noche,

y las frías camelias,

porque ella lo quiso;

porque quiere andar errante

por los caminos hondos;

sentir la dulce lluvia

sobre su féretro;

sufrir el silencio

               de su pelo muerto,

el chasquido de su traje

               de dura seda.

Y tenemos que soportar

este peso de sombras

               entre la niebla

debajo de los altos árboles

Aguardar a la vera

               de los ríos

que los muertos aman.

Llegar hasta el ancho valle

donde el aire se aquieta.

O seguir por un profundo camino

que nos lleva al mar,

donde hay cielos moribundos

y negras botas de náufragos.

Aguardar que ella llame

               a los muertos,

cuando se haga

               ese gran silencio de agua.

¿Hasta cuándo durará

               este gran entierro?

¡Negra sombra, negra sombra!

               Dulcemente llueve

               sobre tu féretro…

Y el silencio de tu pelo

               muerto entre la niebla.


(De Sombra do aire na herba, 1959)





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