Cual el reflejo de luz del pulido
Espejo de azogue o de cristal hermoso,
Que, del rayo solar siendo herido,
Va a herir en otra parte, luminoso,
Y, siendo por la ociosa mano movido,
Por la casa, de algún mozo curioso,
Anda por las paredes y tejado
Trémulo, aquí y allí, y desasosegado.
(De Os Lusiadas, canto VIII, 87-94)
