miércoles, 11 de noviembre de 2020

DE LA ATLÁNTIDA, de JACINT VERDAGUER

 





Y saboreando el tibio recuerdo de sus abrazos,

como viuda parecía decirle:  ̶ ¡Oh, Atlántida, ¿dónde estás?

Ayer tarde me adormecí en tus brazos, como solía,

y hoy los míos, fríos de estremecimiento, no te encuentran.

 

¿Dónde estás? ̶  ¡Ay! allá donde la hermosa seducía los corazones

el mar respondía: anoche la tragué;

¡aléjate! Deseo yacer sobre las tierras por siempre.

¡Ay de ellas! ¡Ay, si me alzo para ensanchar mi lecho! ̶


El Todopoderoso abalanzó su pesada mano

y el mar engulló el cadáver de un trago,

quedando solo el Teide, dedo de su férrea mano,

que parece decir a los hombres: ̶ ¡Aquí fue la Atlántida!


(De L'Atlàntida, 1877)


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