domingo, 18 de junio de 2023

TRES POEMAS, de GIUSEPPE UNGARETTI




LA MADRE


Y el corazón cuando de un último latido

haya hecho caer el muro de sombra,

para conducirme, Madre, hasta el Señor,

como entonces, me darás la mano.

 

De rodillas, decidida,

serás una estatua ante lo Eterno,

como ya te veía

cuando con vida aún estabas.

 

Alzarás los viejos brazos temblando,

como cuando expiraste

diciendo: Dios mío, heme aquí.

 

Y solo cuando me haya perdonado,

querrás mirarme.

 

Recordarás haberme esperado tanto,

y tendrás en los ojos un fugaz suspiro.

 

 

 

 

TARDE


Al pie de los pasos de la tarde

va un agua clara

color de oliva.

 

Y llega al breve fuego distraído.

 

En el humo escucho ahora grillos y ranas.

 

Donde las hierbas tiernas tiemblan.

 

 

UNA PALOMA


De otros diluvios escucho a una paloma.





(De Sentimento del Tempo, 1933)



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