sábado, 27 de diciembre de 2025

DOS POEMAS, de XOSÉ MARÍA DÍAZ CASTRO

 


COMO BRASAS

 

Poeta o no, yo cantaré las cosas

que en el umbral de mí mismo aguardan.

Iluminaré con cirios de palabras,

vasta herencia mía, el mundo que me dieron.

 

Están ahí, como brasas en la noche,

las viejas cosas, llenas de destinos.

Ojos que suplican, de niños hambrientos.

Ojos que esperan, de una adolescente.

 

¡Galicia en mí, mi Dios, pan que me dieron,

leche y centeno y sueño y luz de aurora!

Larga calle de la mar, hogar de tierra,

y esta cruz que nos mide de arriba abajo.

 

Con este aliento, yo les daré a las cosas

el drama repleto que les niega la vida:

les daré rostros, para que se conozcan,

palabras les daré para que se entiendan…

 

 

COMO UNA ÍNSULA

 

¡Pero vino la noche derribando todo!

Y yo, sediento de un áncora o una bahía,

me di a buscar tus cien perdidos nombres

para llamarte, ¡oh madre, oh ínsula mía!


(De Nimbes, 1961)




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