Todo me ata a la tierra donde me di:
el río súbitamente adolescente,
la luz tropezando en las esquinas,
los aires donde ardí impaciente.
Todo me ata con el mismo triste amor
que hay en saber que la vida poco dura,
y en ella pongo la esperanza o el calor
de unos dedos con restos de ternura.
Dicen que hay otros cielos y otras lunas
y otros ojos densos de alegría,
mas yo soy de estas casas, de estas calles,
de este amor que rezuma melancolía.
(De Obscuro domínio, 1971)

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