jueves, 23 de mayo de 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
EL POEMA COMO COMBATE INTERIOR, DE JEAN STAROBINSKI
El combate está en todas partes, para el poeta. A su alrededor, dentro de él, existe algo que lo reprime o lo somete, y de lo cual hay que dar razón. Algo que debe ser roto, o embelesado, o incluso liberado. (En el mito griego, se lanzan pasteles de miel, la música conduce a los monstruos que prohíben el acceso a las entradas más profundas.) Siempre existe este adversario anónimo que se interpone en el camino de la boca que pronuncia, ese vacío que busca captar las palabras a medida que nacen. Hay fronteras que deben ser rotas, intensidades que deben ganarse ante el frío y la indiferencia, tanto dentro como fuera. Y debemos forzar las defensas de estas realidades salvajes en las que buscamos la amistad...
El combate está en todas partes. Su término extremo es la tensión heroica. ¿Pero no está la confrontación ya comprometida desde los primeros movimientos de la poesía y los alineamientos más simples del canto, incluso cuando no se busca desarrollar una ambición "superior"? Desde el momento en que el poeta recibe la primera llamada interior que le pide que se convierta en una voz, desde la primera emoción de la palabra, debe saber cómo superar todos los poderes que reprimen su canto, debe superar ese silencio que se opone al estallido de las palabras, para liberar así las imágenes que la inercia detienen. El canto más ingenuo, la línea melódica más humilde existe solo al precio de una victoria siempre amenazada por una "materia" opuesta que se le resiste. Es en este material miserable y vacío en el que el poema se registra, es en él que muerde -como si fuera un golpe de fuego en un bloque de noche o en la nada masiva. Es necesario para la palabra este negativo que la hace existir en el rechazo: así puede ella hacérsenos visible, desprenderse de lo que la rechaza y la niega- la letra negra sobre el blanco de la página. Esta resistencia muda es el auténtico soporte del poema; y, como las figuras en la pantalla, las palabras se forman en esta impenetrable y ligera opacidad que parece formada con las cenizas de todas las palabras perdidas…
Hay algo inasible en esto que toma consistencia oponiéndose al canto, un límite que se está reformando siempre más lejos, a medida que pensamos que lo creemos rebasado. Solo quizá lo supere el silencio que el poema crea para absorberlo, ese silencio de antes de las palabras que perseguimos pensando en la victoria... Pero el infierno (o los cielos) son siempre más vastos que el campo de Orfeo. Un aire inviolado circunda las palabras más altas. Su propulsión hacia el espacio espiritual no las llevará más lejos (al menos por esta vez). Pero allí donde muere la última onda del campo, frente a ese extraño para siempre, extraño que ya no tiene fuerza para invadir nada, allá donde el canto se extingue ante lo que ya no le pertenece, allá donde se reencuentra "el otro" irreductible, allá donde están las fronteras verdaderas de la poesía, allá la línea ideal traza el rostro de un poeta.
Lo insuperable se posa sobre su faz y atrapa la imagen como el velo de la Verónica. El retrato del poeta está en los confines de su canto; para nosotros, ese límite sigue siendo secreto. ¿Hay alguna vez algo que termine definitivamente? ¿No queda el futuro abierto a esta música que crece como un árbol en la libertad del cielo? Porque las grandes obras tienen el don de crecer con el tiempo, aunque la mano que las conformó ya se haya congelado.
Jean Starobinski, La Beauté du monde. La littérature et les arts, Gallimard, Paris, 2016.
(Nota bene: El pasado 4 de marzo nos dejaba en Morges, a orillas del lago Lemán, el ginebrino Jean Starobinski. Su magnífica obra, sus lecturas, su visión imaginativa, su erudición, nos seguirán acompañando en el viaje prodigioso por los textos, mostrándonos nuevas maravillas de tierras incógnitas. Sit tibi terra levis, magister.)
lunes, 11 de febrero de 2019
DESPEDIDA, DE OVIDIO
Ya descansaban las voces de los hombres y los perros,
y la alta luna conducía los caballos de la noche.
Levantando mi mirada hacia ella y a su lado divisando el
[Capitolio,
[Capitolio,
que vanamente se encontraba junto a nuestros Lares,
dije: “Númenes que habitáis en las moradas vecinas,
templos que ya nunca volveréis a ser vistos por mis ojos,
y dioses que debo abandonar, de la alta ciudad de Roma,
acoged para siempre mi reverencia”.
(De, Tristium, liber primus, Publius Ovidius Naso)
sábado, 26 de enero de 2019
SEPULCRO EN LA PLAYA, DE AURELIO PRUDENCIO
Vicente es nuestro, aunque lejos de aquí,
en una ciudad desconocida, ofrecerá su pasión,
otorgando la gloria de su sepulcro cerca de la playa,
en la prominente Sagunto.
(De Libro de Coronas, Carmen IV, Stantia XXV)
Esto es lo que refiere en su poema del siglo IV Aurelius Prudentius Clemens: el cristiano Vicente de Huesca, después de ser martirizado, fue arrojado al mar y su cuerpo alcanzó la playa de Sagunto. Otras leyendas lo situarán en otros lugares y hablarán de Jónica, una viuda, que lo sepultará en un túmulo y más tarde lo conducirán hacia las murallas de Valencia.
domingo, 14 de octubre de 2018
PENSAR COMO UNA MONTAÑA, DE CHRISTINE BELCIKOWSKI
Parnaso, Delfos. Verano de 2018.
No has aprendido a pensar como una montaña
pero cuando no vas a la montaña
la montaña viene a ti.
Ella a solas se eleva,
avanza, se acrecienta
acrecienta, acrecienta,
y te lleva en su sombra,
más alto, más alto,
siempre más alto.
hasta ese cielo de pura gloria,
que es la razón de su alzada.
Así es como piensa la montaña.
Pero tú,
que no has aprendido a pensar como una montaña
no olvides que todo pensamiento viene de ti
bajo la forma de alzada.
martes, 19 de septiembre de 2017
SALMO Y PARÁBOLA DE LA MEMORIA PRÓDIGA, DE MARIA CALLÍS CABRERA
Padre mío que no estás ya en el pueblo,
padre mío que quizá alguna vez distraídamente te quería,
padre mío que te fuiste sin ganas por la calle,
padre mío que quizá algún día muy discreto me querías,
por la sangre que nos corría tan brava por las venas,
por los rasgos de tu cara que se me borran,
como el grito que ahoga mi pecho,
¡padre mío!,
por la cicatriz que partía en dos tu vientre,
¡padre mío!,
por las secretas biznas de cebolla en los dedos de la madre,
por las tardes tan pálidas en la cocina de casa,
¡padre mío!,
por las confusas voces de la tarde,
por los gritos y llantos y las terrazas en batida,
¡padre mío!
por el olor a gasoil de tu ropa cuando llegabas del trabajo, padre mío,
por los sueños que debían ser tuyos escurriéndose por la pila, padre mío,
por mis hermanos escurriéndose por la pila,
¡oh padre mío!,
que recobre la memoria, la memoria del padre y del hijo,
la memoria, la gata vieja,
la memoria, ¡oh padre mío!,
el hilo que me une a tus nombres, a tus manos, a tu cráneo rotundo,
a tu risa que no me agradaba,
a tu vientre partido por la cicatriz del destino,
¡padre mío!,
que no tenga que quemar nunca más mi memoria, padre mío,
y que no tenga que encontrármela de improviso nunca más,
disfrazada de mujer despeinada, con gabardina, llorando
en una ventosa esquina de Manhattan
cuando yo tan solo quería ir a coger hinojo pasado el puente de los colorados,
¡oh padre mío!
Padre mío, que encuentre toda la memoria, ¡padre mío!,
que encuentre intactas las condenas de niña de siete años,
que encuentre intactos el hinojo y las amapolas[i]coloradas
— ¿gallo, gallina o pollo, padre mío? —,
que encuentre intactas tu historia y la mía, juntas, queriéndose, padre mío,
como nunca pudieron ser,
como nunca podrán ser, ahora,
oh padre mío,
padre mío que no estás ya en el pueblo.
(De La matinada clara, 2010)
(De La matinada clara, 2010)
[i] En catalán “gallaret” o “galleret”, tiene, además del significado de amapola, el de gallo pequeño; de ahí el juego de palabras con el siguiente verso.
sábado, 20 de mayo de 2017
PORTAM EL GIRA-SOL, DE EUGENIO MONTALE
Porta'm el gira-sol perquè puga trasplantar-lo
a la meua terra cremada per la sal,
i mostre tot el dia al blau mirallejant del cel,
l'ansietat del seu rostre groc.
Tendeix a la claredat la foscor,
els cossos es resolen en una fluència
els cossos es resolen en una fluència
de tinta: aquesta en música. Desaparèixer
és llavors el goig dels goigs.
Porta'm la planta que porta
al lloc on surt la rosada transparència
i dissipa la vida com l'essència;
porta'm el gira-sol embogit de llum.i dissipa la vida com l'essència;
(De Ossi di seppia)
sábado, 14 de enero de 2017
PAROLES LIVRÉES À LA SONORITÉ DE L'AIR
En 2009, una pequeña editorial valenciana, Brosquil -hoy desaparecida-, editó, gracias a la ayuda inestimable de mis amigos Manuel Bellver y Manel Alonso, un librillo de poemas salido de mis embates con la palabra y el mundo. No tuvo mucha suerte aquel ramillete que, según Jaime Siles -al que agradezco su generosidad por aportar un prólogo y a quien el libro debe el cambio final de título, ya que lo llamé en principio Cauce y caudal de ausencias, pero él me aconsejó que lo cambiara por el de Paisaje desde el sueño, con el que finalmente fue editado- tenía una factura de libro estructurado, con unidad.
Tuvo algunas reseñas -pocas, aunque generosas- y yo no lo presente públicamente, debido a los problemas que me acarreó una presentación de otro libro mío, la biografía de Lluís Guarner, de la que salí sin ganas de hacer otra. La distribución fue realmente mala, como me comentaron varios compañeros que tuvieron hartas dificultades para hacerse con él en las librerías; pero, pese a todo, conté con buenos pareceres de gente de la que me interesaba su opinión, entre ellos la de mis queridos poetas Clara Janés -no directamente, sino a través de Siles- y José Luis García Martín.
De ese camino sin pena ni gloria que mis pobres poemas han recorrido hasta ahora, viene a remozar su alegría de existir esta traducción que ahora traigo a "Sendas y divagaciones". La ha llevado a cabo sabiamente una poeta francesa de Mirepoix, Christine Belcikovski, que compone, desde hace ya unos años, un extraordinario blog de textos y fotografías, La dormeuse (http://belcikowski.org/publications/).
Le estoy muy agradecido por dar una vida en otra lengua, para mí tan bella y tan esencial, a este poema que recoge una línea vertebradora de mi poética.
Ce n’est pas le sillon du laboureur
qui façonne l'âme.
Ce n'est pas
la lente tranquillité de la ligne
qu’on imprime sur le papier moelleux
ou sur le sol dur de la terre.
Son image est dans l’air,
sa silhouette, fondue dans la sonorité
du calame, de la ligne
qui trace le carmen. ¹
C'est la vacuité du temps,
abîmé en sa lointaine racine,
qui façonne l'écriture
et confirme son désir
en un intime élan.
¹ Carmen : poème, et maison de plaisance à la
campagne.
El poema en castellano, suena así:
No es la hendidura del labrador
lo que configura el alma. No es
el lento sosiego de la línea
estampada en el papel muelle
o en el suelo duro de la tierra.
Su imagen del aire es,
su silueta extendida en la sonoridad
del cálamo y su línea
trazando el carmen.
Es la oquedad del tiempo,
remoto en su raíz,
quien conforma la escritura
y confirma su deseo
en un íntimo denuedo.
viernes, 30 de diciembre de 2016
UNA ODA DE RICARDO REIS
Unos, vueltos los ojos al pasado,
ven aquello que no ven; otros,
con los mismos ojos, fijos en el futuro, ven
aquello que no pueden ver.
¿Por qué ir tan lejos por lo que tan a mano tenemos,
nuestra seguridad? He aquí el día,
he aquí la hora, he aquí el momento, esto
es lo que somos, y esto es todo.
Fluye perenne la hora interminable
que nos declara insignificantes. En el mismo sorbo
en que vivimos, moriremos. Toma
el día, porque es él.
viernes, 26 de agosto de 2016
MICHEL BUTOR. LECTURAS TRANSATLÁNTICAS
LECTURAS TRANSATLÁNTICAS
Arrastrarse con la serpiente
deslizarse entre las líneas
rugir con la pantera
interpretar el menor signo
abandonarse en las arenas
conjugar en las hierbas
florecer en todo su piel
Sumergirse con el delfín
navegar de frase en frase
Catar la sal en los velos
aspirar en el gran viento
el remedio de las dolencias
interrogar al horizonte
por el rastro de las Atlántidas
Sentirse emerger las alas
acomodar máscaras y roles
planear con el cóndor
acceder a las ruinas
acariciar las melenas
arder en todos los héroes
despertarse embelesarse
(de À la frontière, La Différence, 1996)
miércoles, 9 de marzo de 2016
CUMPLEAÑOS, DE GABRIEL FERRATER
Un amigo, el poeta Agustín Pérez Leal, de quien esperamos leer pronto su poemario, Tú me mueves, en la editorial Pretextos, acaba de cumplir años y le he querido felicitar pasándole un poema del Gabriel Ferrater. Es un poema que está recogido en su libro Les dones i els dies, y quisiera traerlo aquí versionado al castellano. Espero que os agrade.
CUMPLEAÑOS
Ya el año cuarenta de mis años
descansa oscuro en dos carboneras,
lijado. El montón de virutas
se lo han repartido la plañidera
memoria, la embustera,
y el olvido, el mudo trapero.
La una hará con ellas breves hogueras,
el otro, un rescoldo de inquietud.
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