martes, 19 de septiembre de 2017

SALMO Y PARÁBOLA DE LA MEMORIA PRÓDIGA, DE MARIA CALLÍS CABRERA




Padre mío que no estás ya en el pueblo,
padre mío que quizá alguna vez distraídamente te quería,
padre mío que te fuiste sin ganas por la calle,
padre mío que quizá algún día muy discreto me querías,
por la sangre que nos corría tan brava por las venas,
por los rasgos de tu cara que se me borran,
como el grito que ahoga mi pecho,
¡padre mío!,
por la cicatriz que partía en dos tu vientre,
¡padre mío!,
por las secretas biznas de cebolla en los dedos de la madre,
por las tardes tan pálidas en la cocina de casa,
¡padre mío!,
por las confusas voces de la tarde,
por los gritos y llantos y las terrazas en batida,
¡padre mío!
por el olor a gasoil de tu ropa cuando llegabas del trabajo, padre mío,
por los sueños que debían ser tuyos escurriéndose por la pila, padre mío,
por mis hermanos escurriéndose por la pila,
¡oh padre mío!,
que recobre la memoria, la memoria del padre y del hijo,
la memoria, la gata vieja,
la memoria, ¡oh padre mío!,
el hilo que me une a tus nombres, a tus manos, a tu cráneo rotundo,
a tu risa que no me agradaba,
a tu vientre partido por la cicatriz del destino,
¡padre mío!,
que no tenga que quemar nunca más mi memoria,  padre mío,
y que no tenga que encontrármela de improviso nunca más,
disfrazada de mujer despeinada, con gabardina, llorando
en una ventosa esquina de Manhattan
cuando yo tan solo quería ir a coger hinojo pasado el puente de los colorados,
¡oh padre mío!

Padre mío, que encuentre toda la memoria, ¡padre mío!,
que encuentre intactas las condenas de niña de siete años,
que encuentre intactos el hinojo y las amapolas[i]coloradas
—  ¿gallo, gallina o pollo, padre mío? —,
que encuentre intactas tu historia y la mía, juntas, queriéndose, padre mío,
como nunca pudieron ser,
como nunca podrán ser, ahora,
oh padre mío,
padre mío que no estás ya en el pueblo.


(De La matinada clara, 2010)




[i] En catalán “gallaret” o “galleret”, tiene, además del significado de amapola, el de gallo pequeño; de ahí el juego de palabras con el siguiente verso.





sábado, 20 de mayo de 2017

PORTAM EL GIRA-SOL, DE EUGENIO MONTALE




Porta'm el gira-sol perquè puga trasplantar-lo
a la meua terra cremada per la sal,
i mostre tot el dia al blau mirallejant del cel,  
l'ansietat del seu rostre groc.
Tendeix a la claredat la foscor, 
els cossos es resolen en una fluència
de tinta: aquesta en música. Desaparèixer
és llavors el goig dels goigs.
Porta'm la planta que porta 
al lloc on surt la rosada transparència
i dissipa la vida com l'essència;
porta'm el gira-sol embogit de llum.

(De Ossi di seppia)



sábado, 14 de enero de 2017

PAROLES LIVRÉES À LA SONORITÉ DE L'AIR



En 2009, una pequeña editorial valenciana, Brosquil -hoy desaparecida-, editó, gracias a la ayuda inestimable de mis amigos Manuel Bellver y Manel Alonso, un librillo de poemas salido de mis embates con la palabra y el mundo. No tuvo mucha suerte aquel ramillete que, según Jaime Siles -al que agradezco su generosidad por aportar un prólogo y a quien el libro debe el cambio final de título, ya que lo llamé en principio Cauce y caudal de ausencias, pero él me aconsejó que lo cambiara por el de Paisaje desde el sueño, con el que finalmente fue editado- tenía una factura de libro estructurado, con unidad.
Tuvo algunas reseñas -pocas, aunque generosas- y yo  no lo presente públicamente, debido a los problemas que me acarreó una presentación de otro libro mío, la biografía de Lluís Guarner, de la que salí sin ganas de hacer otra. La distribución fue realmente mala, como me comentaron varios compañeros que tuvieron hartas dificultades para hacerse con él en las librerías; pero, pese a todo, conté con buenos pareceres de gente de la que me interesaba su opinión, entre ellos  la de mis queridos poetas Clara Janés -no directamente, sino a través de Siles- y José Luis García Martín.
De ese camino sin pena ni gloria que mis pobres poemas han recorrido hasta ahora, viene a remozar su alegría de existir esta traducción que ahora traigo a "Sendas y divagaciones". La ha llevado a cabo sabiamente una poeta francesa de Mirepoix, Christine Belcikovski, que compone, desde hace ya unos años, un extraordinario blog de textos y fotografías, La dormeuse (http://belcikowski.org/publications/).
Le estoy muy agradecido por dar una vida en otra lengua, para mí tan bella y tan esencial, a este poema que recoge una línea vertebradora de mi poética.



Ce n’est pas le sillon du laboureur

qui façonne l'âme.

Ce n'est pas

la lente tranquillité de la ligne

qu’on imprime sur le papier moelleux

ou sur le sol dur de la terre.

Son image est dans l’air,

sa silhouette, fondue dans la sonorité

du calame, de la ligne

qui trace le carmen. ¹

C'est la vacuité du temps,

abîmé en sa lointaine racine,

qui façonne l'écriture

et confirme son désir

en un intime élan.


¹ Carmen : poème, et maison de plaisance à la
 campagne.


El poema en castellano, suena así:


No es la hendidura del labrador
lo que configura el alma. No es
el lento sosiego de la línea
estampada en el papel muelle
o en el suelo duro de la tierra.
Su imagen del aire es,
su silueta extendida en la sonoridad
del cálamo y su línea
trazando el carmen.
Es la oquedad del tiempo,
remoto en su raíz,
quien conforma la escritura
y confirma su deseo
en un íntimo denuedo.


viernes, 30 de diciembre de 2016

UNA ODA DE RICARDO REIS





Unos, vueltos los ojos al pasado,
ven aquello que no ven; otros,
con los mismos ojos, fijos en el futuro, ven
aquello que no pueden ver.
¿Por qué ir tan lejos por lo que tan a mano tenemos,
nuestra seguridad? He aquí el día,
he aquí la hora, he aquí el momento, esto
es lo que somos, y esto es todo.
Fluye perenne la hora interminable
que nos declara insignificantes. En el mismo sorbo
en que vivimos, moriremos. Toma
el día, porque es él.





viernes, 26 de agosto de 2016

MICHEL BUTOR. LECTURAS TRANSATLÁNTICAS






LECTURAS TRANSATLÁNTICAS



Arrastrarse con la serpiente
deslizarse entre las líneas
rugir con la pantera
interpretar el menor signo
abandonarse en las arenas
conjugar en las hierbas
florecer en todo su piel 

Sumergirse con el delfín
navegar de frase en frase
Catar la sal en los velos
aspirar en el gran viento
el remedio de las dolencias
interrogar al horizonte
por el rastro de las Atlántidas

Sentirse emerger las alas
acomodar máscaras y roles
planear con el cóndor
acceder a las ruinas
acariciar las melenas
arder en todos los héroes

despertarse embelesarse


(de À la frontière, La Différence, 1996)



miércoles, 9 de marzo de 2016

CUMPLEAÑOS, DE GABRIEL FERRATER





Un amigo, el poeta Agustín Pérez Leal, de quien esperamos leer pronto su poemario, Tú me mueves, en la editorial Pretextos, acaba de cumplir años y le he querido felicitar pasándole un poema del Gabriel Ferrater. Es un poema que está recogido en su libro Les dones i els dies, y quisiera traerlo aquí versionado al castellano. Espero que os agrade.


CUMPLEAÑOS

Ya el año cuarenta de mis años
descansa oscuro en dos carboneras,
lijado. El montón de virutas
se lo han repartido la plañidera
memoria, la embustera,
y el olvido, el mudo trapero.
La una hará con ellas breves hogueras,
el otro, un rescoldo de inquietud.

viernes, 29 de enero de 2016

STÉPHANE MALLARMÉ. LA PIPA



Ayer, anhelando una larga tarde de trabajo, de buen trabajo de invierno, encontré mi pipa. Descartados los cigarrillos con todos sus juegos infantiles del pasado que iluminan las hojas azules del sol, las muselinas, retomé mi pipa grave para un hombre circunspecto que desea fumar por mucho tiempo, sin distraerse, con el deseo de trabajar mejor; pero no esperaba la sorpresa que la abandonada me deparaba; apenas di la primera calada, olvidé los grandes libros que debía escribir, maravillado, enternecido, respiré el invierno pasado, que regresaba.

No había tocado a mi fiel amiga desde mi regreso a Francia, y todo Londres, el Londres que había vivido para mí solo hace un año, regresó; primero las queridas brumas que empañan nuestro cerebro, y tienen allí un olor tan suyo cuando se cuelan por las ventanas. Mi tabaco olía a cuarto oscuro con muebles de cuero espolvoreados por el hollín de carbón sobre los que retozaba un flaco gato negro; ¡grandes fuegos! y la chica de brazos rojizos echaba los carbones del cubo metálico a la cesta de hierro, la mañana ―¡mientras el cartero llamaba con un doble golpe solemne, que me daba vida!― He vuelto a ver por las ventanas los árboles enfermos de la plaza solitaria ―he visto el horizonte a menudo atravesado este invierno, temblando sobre el puente del steamer mojado por la llovizna y ennegrecido de tizne― con mi pobre bienamada errante, con hábito de viajera, un largo traje sin brillo coloreado por el polvo de los caminos, una capa pegada a sus fríos hombros, uno de esos sombreros de paja sin plumas y casi sin cintas que las damas ricas lanzan cuando llegan, pues se desmenuzan por el aire de la mar y que las pobres bienamadas vuelven a reparar para que duren algunas estaciones más. Alrededor de cuello se arrebujaba el terrible pañuelo que se agitaba diciendo adiós, para siempre.

(De Divagations, 1897)


miércoles, 29 de julio de 2015

NEL·LO NAVARRO



NEL·LO NAVARRO

Hará cosa  de uno o dos meses, un compañero me pasó un poemario que me había dejado en el IES de Almenara, donde trabajo, un amigo de la Vall d´Uixò que estuvo trabajando en nuestro centro unos años atrás. Con el ajetreo del final de curso, tanto en el Instituto como en la Facultad de Magisterio, donde también imparto algunas clases, y atareado en otros menesteres, no pude leerlo e ignoraba exactamente la razón que le había llevado a obsequiarme con aquel libro.
No conozco personalmente a Nel·lo Navarro, puede que nos hallamos cruzado alguna vez en la vida pero lo ignoro, y solamente mantuve una pequeña relación “virtual” a través de una red social de la que él, seguro que sabiamente, se apartó bien pronto. Tenemos algunos amigos en común, eso sí, que alguna vez me han hablado de él, como son Manuel Bellver o Manel Alonso, y, desde luego, conozco su poesía y reconozco en él un lletraferit, como decimos por aquí, y un cuidadoso y apasionado poeta. He leído y gozado con L´empremta dels ammonits, que recibió en 2002 el premio de poesía Jaume Bru i Vidal.
Otro compañero común, Josep Manuel Palomar, me dio a leer un libro que él escribió junto a Nel·lo, Símbols en el ferro, en el que descubrí su faceta investigadora, centrada sobre todo en el periodo de la Guerra Civil.
Una tarde de este caluroso verano, recogiendo lecturas arrinconadas, comencé a leer L´exili de les libèl·lules, que tal es el título del poemario de Nel·lo. Los primeros poemas y la prosa poética de la primera parte, “Promptuari de naufragis”, captaron mi atención y su cadencia memorialística y marina me atrayeron.
Mi sorpresa fue cuando llegué a la página 27 y me topé con el fragmento de un poema mío con el que Nel·lo nos conducía hacia su texto «Del silenci i la solitud». Ahora comprendía la razón secreta del porqué me habían pasado aquel poemario. Fue una sorpresa y agradezco que me lo hayan hecho llegar, sin darme pistas previas.
¿Por qué corona o inicia, sencillamente, un poeta sus poemas con una cita? Hay múltiples razones, desde luego. Es un semillero del que surgen múltiples ramas y uno no sabe a cuál de ellas asirse. Me sorprendió encontrarme allí y me sorprendió el texto poético de Nel·lo que he querido traducir y traerlo a esta bitácora para el placer de su lectura.


Fuiste mar y malecón, paseo líquido,
río de húmedo silencio y atardecer sonoro.
                                     Juan Antonio Millón

A mis hermanas Mara y Cristi,
a mi hermano Joan Josep y a los primos
Navarro del Alar que nos acompañaban
en aquellos años de verano y playa en Moncofa.


                                 
                                                  DEL SILENCIO Y LA SOLEDAD

A veces desovillo los silencios del tímido cañamazo de mi infancia y dejo ir de entre los dedos el cordel de antiguas soledades (rememoro lentamente calles diáfanas, con fachadas pintadas de blanco y azul, redes extendidas al sol, palmeras con racimos de dátiles del color del aceite, las barcas que salían con sus luminarias, la mirada humedecida del padre y la madre, ranas verdes, caballitos del diablo, mis pies descalzos y sucios, toros embolados, misas de doce, sudadas sesiones de cine de verano, turistas alemanes y franceses que nos miraban de reojo cuando pasaban en coche por el Camí Reial, alzando una polvareda de tierra roja que ensuciaba toda la casa, perros meando en las esquinas, maestros que nos atizaban con varas de mimbre, guardias civiles con mirada hosca, chicas con largas trenzas azabaches, entierros con coche de caballos, bicicletas negras como la noche, olores de pescado…)

Y al acabar de desgarrarme el alma me miro las uñas y las yemas y ávidamente me pongo las gafas y busco las migajas, el serrín, la herrumbre y las virutas, la arena y las piedras que la memoria de quien fui sedimenta en la palma de mis manos y, ¡ay!, no os podéis imaginar cómo me pesa este recio poso que, en definitiva, me hace ver sin ninguna compasión el hombre que ahora soy.


sábado, 28 de marzo de 2015

HERBERTO HELDER, IN MEMORIAM




Después de un largo tiempo sin aparecer por este espacio virtual, vuelvo de nuevo sobre las sendas holladas de este divagar sin rumbo sobre cuestiones literarias, es decir, humanas. Y lo vuelvo a hacer de la mano de un poeta que nos ha dejado recientemente y al que quisiera rendir homenaje llevando sus versos hasta nuestro idioma. 
Sit tibi terra levis.


ACERCA DE UN POEMA

Un poema crece vacilante
en la confusión de la carne,
aún sin palabras sube, solo ferocidad y gozo,
tal vez como sangre
o sombra de la sangre por los cauces del ser.

Fuera existe el mundo. Fuera, la radiante violencia
o los granos de uva de donde nacen
las raíces minúsculas del sol.
Fuera, los cuerpos genuinos e inalterables
de nuestro amor,
los ríos, la inmensa paz exterior de las cosas,
las hojas durmiendo el silencio,
las simientes a la vera del viento.
Y el poema crece recogiendo todo en su regazo.

Y ya ningún poder destruye el poema.
Insustituible, único,
Invade las órbitas, la cara amorfa de las paredes,
la miseria de los minutos,
la segura fortaleza de las cosas,
la redonda y libre armonía del mundo.

‒ Por debajo, el instrumento perplejo ignora
el espinazo del misterio.
‒ Y el poema se hace contra el tiempo y la carne.

martes, 12 de marzo de 2013

UN POEMA DE ISIDORUS HISPALENSIS


El obispo de la sede hispanogoda hispalense, Isidoro, que vivió a caballo de los siglos VI y VII, conocido más adelante como San Isidoro de Sevilla, fue autor de una ingente obra de la que, sin duda, sobresale su enciclopédica Etymologiarum sive Originum, o, sencillamente, Etimologías, pero también de otras muchas en las que recoge gran parte del saber de su época y de épocas pretéritas: Chronicon, Historia de regibus Gothorum, Wandalorum y Suevorum, De viris illustribus, y otras muchas de carácter dogmático y teológico.
De esta obra suya que hoy se conserva y de la que tenemos una moderna y cuidadísima edición en el Corpus Christianorum Serie Latina de la editorial  Brepols, de la ciudad flamenca de Turnhout, vamos a parar en el volumen 113 A, que con el título de Isidori Hispalensis versus -publicado en el año 2000 a cargo de José María Sánchez Martín- recoge 27 títuli, epigramas, del propio Isidoro. Se trata de un conjunto de poemas, en dísticos elegíacos, conocido con el nombre de Versus in bibliotheca (Vetustissimi versus, qui olim in Bibliotheca Sancti Isidori Hispalensis Episcopi legebantur) y traeremos aquí el segundo que recoge la edición mencionada. Que disfruten:

     
      Hay cosas sagradas aquí, hay otras muchas mundanas;
      Si la poesía te deleita, ven a leerla.
      Ves prados de espinas plagados, y copiosos en flores;
      Si espinas no quieres coger, coge las rosas.

domingo, 10 de marzo de 2013

A UN OLMO, de Miguel Torga.

 

 
A UN OLMO

 
En la tierra donde nací hay un único poeta.
Mis versos son solo hojas de sus ramas.

Cuando llego de lejos y conversamos,

él es quien me revela el mundo visitado.

Desde la noche del cielo, se alza la madrugada,

Y la luz de sol alumbrado o apagado

Está en sus ojos que son posada.



Ese poeta eres tú, ¡maestro de la inquietud 

Serena!

Tú, inmortal flauta

Que armonizas el viento y adormeces el inmenso

Redil de estrellas en la yerma luz de luna.

Tú, gigante que sueña, ¡perplejo bosque

Donde anidan los pájaros y el tiempo!

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...