sábado, 28 de marzo de 2015

HERBERTO HELDER, IN MEMORIAM




Después de un largo tiempo sin aparecer por este espacio virtual, vuelvo de nuevo sobre las sendas holladas de este divagar sin rumbo sobre cuestiones literarias, es decir, humanas. Y lo vuelvo a hacer de la mano de un poeta que nos ha dejado recientemente y al que quisiera rendir homenaje llevando sus versos hasta nuestro idioma. 
Sit tibi terra levis.


ACERCA DE UN POEMA

Un poema crece vacilante
en la confusión de la carne,
aún sin palabras sube, solo ferocidad y gozo,
tal vez como sangre
o sombra de la sangre por los cauces del ser.

Fuera existe el mundo. Fuera, la radiante violencia
o los granos de uva de donde nacen
las raíces minúsculas del sol.
Fuera, los cuerpos genuinos e inalterables
de nuestro amor,
los ríos, la inmensa paz exterior de las cosas,
las hojas durmiendo el silencio,
las simientes a la vera del viento.
Y el poema crece recogiendo todo en su regazo.

Y ya ningún poder destruye el poema.
Insustituible, único,
Invade las órbitas, la cara amorfa de las paredes,
la miseria de los minutos,
la segura fortaleza de las cosas,
la redonda y libre armonía del mundo.

‒ Por debajo, el instrumento perplejo ignora
el espinazo del misterio.
‒ Y el poema se hace contra el tiempo y la carne.

martes, 12 de marzo de 2013

UN POEMA DE ISIDORUS HISPALENSIS


El obispo de la sede hispanogoda hispalense, Isidoro, que vivió a caballo de los siglos VI y VII, conocido más adelante como San Isidoro de Sevilla, fue autor de una ingente obra de la que, sin duda, sobresale su enciclopédica Etymologiarum sive Originum, o, sencillamente, Etimologías, pero también de otras muchas en las que recoge gran parte del saber de su época y de épocas pretéritas: Chronicon, Historia de regibus Gothorum, Wandalorum y Suevorum, De viris illustribus, y otras muchas de carácter dogmático y teológico.
De esta obra suya que hoy se conserva y de la que tenemos una moderna y cuidadísima edición en el Corpus Christianorum Serie Latina de la editorial  Brepols, de la ciudad flamenca de Turnhout, vamos a parar en el volumen 113 A, que con el título de Isidori Hispalensis versus -publicado en el año 2000 a cargo de José María Sánchez Martín- recoge 27 títuli, epigramas, del propio Isidoro. Se trata de un conjunto de poemas, en dísticos elegíacos, conocido con el nombre de Versus in bibliotheca (Vetustissimi versus, qui olim in Bibliotheca Sancti Isidori Hispalensis Episcopi legebantur) y traeremos aquí el segundo que recoge la edición mencionada. Que disfruten:

     
      Hay cosas sagradas aquí, hay otras muchas mundanas;
      Si la poesía te deleita, ven a leerla.
      Ves prados de espinas plagados, y copiosos en flores;
      Si espinas no quieres coger, coge las rosas.

domingo, 10 de marzo de 2013

A UN OLMO, de Miguel Torga.

 

 
A UN OLMO

 
En la tierra donde nací hay un único poeta.
Mis versos son solo hojas de sus ramas.

Cuando llego de lejos y conversamos,

él es quien me revela el mundo visitado.

Desde la noche del cielo, se alza la madrugada,

Y la luz de sol alumbrado o apagado

Está en sus ojos que son posada.



Ese poeta eres tú, ¡maestro de la inquietud 

Serena!

Tú, inmortal flauta

Que armonizas el viento y adormeces el inmenso

Redil de estrellas en la yerma luz de luna.

Tú, gigante que sueña, ¡perplejo bosque

Donde anidan los pájaros y el tiempo!

Dos poemas, de José Mário Silva.

 

hipermetropía


 

En las fotografías más antiguas
sigo usando gafas: memoria
de las lentes rayadas y los paños
de franela. Un día las dioptrías
desaparecerán (“perfecto”, dice
el oftalmólogo) y veré
mejor lo que está lejos –pero no tan
lejos que consiga alcanzar, hoy,
lo que veía cuando las patillas
me lastimaban detrás de las orejas.

rescate

La memoria,
indecisa luz,
aún ignora,
lo que debe
iluminar.

sábado, 9 de marzo de 2013

las fotografías de otro lugar, de Manoel Ricardo de Lima




las fotografías de otro lugar
 
                                         para júlia studart
 
 
en la pared, entre dos ventanas de cristal
y una cortina azul. allí, quietas, casi
muertas, sin propósito, tres fotografías. sin
ver, ninguna imagen del presente,
siempre de paso, detenidas, en
blanco y negro el menor fragmento de
un lugar: los de ella.
 
desvía el gesto de saludo, voy: sin
retorno, remordimiento. pero aquello que
somete entero al abandono. de blanco
y rojo. y blanca, sin voz: yo aún
siempre vivo aquí, oímos alto. exentas
suave-suaves, las fotos (y la isla[i]):
recuerdo una vieja ciudad, roja
de murallas y torres, calcinada sobre la llanura
infinita en el agosto tórrido, con el lejano
refrigerio de las colinas verdes y suaves
al fondo[ii].
 
 
un hilo rojo de acallar en los
pechos, el anillo en el pulgar de la mano
derecha, la sandalia nueva: y ella no dice
lo mismo del rojo. ni diría el dolor en el pie, en
el pie izquierdo, hacia el lado hacia el bosque sin
frontera y sin mundo, mi amor.
 
 
MANOEL RICARDO DE LIMA
 

 



[i] En castellano en el original.
[ii] Estos cinco versos están en italiano, en el original. Pertenecen a “La notte” de los Canti orfici de Dino Campana.

jueves, 21 de febrero de 2013

EL DEVOTO DE PEDRET, de Raül Garrigasait.


Yo soy el espejo de todo retorno

y el vacío de toda vida.

Siempre alejado atiendo el contorno

donde se funde el tiempo y Dios me olvida.

Yo soy el espejo de todo retorno.

 

Yo soy de cada instante el confín,

el primer légamo de cada día,

y crezco para deshacerme al fin

en lo Eterno donde dormimos sin acedía.

Yo soy de cada instante el confín.

 

Yo soy el espejo de todo retorno

y el fulgor de las horas derrotadas,

y sé del pavo que huye del entorno

hacia Sus palabras siempre calladas.
Yo soy el espejo de todo retorno.


Del libro, La tendra mà de cada arrel,  (Viena, 2005).

 

miércoles, 22 de agosto de 2012

EL PODER DE LA ALGARABÍA, de Jorge Lucio de Campos




EL PODER DE LA ALGARABÍA



Las palabras se avienen

a múltiples fines



Las claveteo con fuerza

en la mudez del tiempo



Unas, en ruinas

murmuran inaudibles



Otras van más allá y

junto a la lluvia—



por blancura—

mueren conmigo



Conmigo muere

lo bullicioso.

(De El dolor del lenguaje, 1996.)

martes, 21 de agosto de 2012

ERMITA, de Vincenzo Ananìa.

                             

                                ERMITA


¿Una ermita abandonada? puertas desgarradas
trofeos deshechos del pez espada en las paredes
un jarro de vino que sabe a vinagre
y el manuscrito con los versos corregidos
la Biblia abierta por el Génesis.

Desde la ventana picada de guano y arena
veo el mar a través de los muros
y rígido en una barca inmóvil
con el surco de la soga en el cuello
el retrato del hombre sobre la chimenea.

(de Las alas de Darwin, 1999)

martes, 17 de enero de 2012

PASOLINI, EL DÍA DE MI MUERTE




El poeta asturiano Xuan Bello ha publicado en su blog, http://www.xuanbello.com/, Les isles interiores,  una interesante entrada en la que recoge un artículo publicado por él en El Comercio: "Un poema de Pier Polo Pasolini"; en él nos habla de un temprano poema escrito por el poeta y cineasta italiano,  en su querido friulano, "“Il dí da la me muàrt”. Helo aquí, traducido:






    En una ciudad, Trieste o Udine,
    por una avenida de tilos,
    cuando en primavera
    cambian de color las hojas,
    caeré muerto
    bajo el sol ardiente,
    alto y rubio,
    y cerraré mis párpados
    dejando en su esplendor el cielo.
    Bajo un tilo cálido de verde,
    caeré en el negro
    de mi muerte que dispersará
    los tilos y el sol.
    Los buenos jóvenes
    correrán a aquella luz
    que acabo de perder,
    escapando de sus escuelas,
    con los rizos sobre la frente.
    Yo seré aún joven,
    con la camisa clara,
    y los dulces cabellos lloviendo
    sobre el amargo polvo.
    Estaré aún caliente
    y un joven, corriendo por el asfalto
    cálido de la avenida,
    me pondrá su mano
    sobre mi regazo de cristal.

miércoles, 19 de octubre de 2011

LOS RÍOS, de GIUSEPPE UNGARETTI





LOS RÍOS
Cotici, 16 de agosto de 1916



Me sostengo en este árbol mutilado
abandonado en esta dolina
que tiene la languidez
de un circo
antes o después de la función
y contemplo
el paisaje quieto
de las nubes sobre la luna.

Esta mañana me he tendido
en una urna de agua
y como una reliquia
he reposado.

La corriente del Isonzo
me alisaba
como un canto rodado.

He tirado de
mis cuatro huesos
y me he ido andando
como un acróbata
sobre el agua.

Me he acurrucado
en mis ropas
sucias de guerrero
y como un beduino
me he inclinado a recibir
el sol.

Este es el Isonzo
en quien mejor
me he reconocido
como una fibra dócil
del universo.

Mi suplicio
deviene cuando
no me encuentro
en armonía.

Pero esas manos
ocultas
que me empapan
me regalan
una rara
felicidad.

He repasado
las épocas
de mi vida.

Estos son
mis ríos.

Este es el Serchio
al que fueron atraídos
cerca de dos mil años
mi gente campesina
y mi padre y mi madre.

Este es el Nilo
que me ha visto
nacer y crecer
y arder de inconsciencia
en las vastas llanuras.

Este es el Sena
en cuyas turbiedades
me he mezclado
y me he reconocido.

Estos son mis ríos
contados en el Isonzo.

Esta es mi nostalgia
que en cada uno
se me aparece
ahora que es noche
que mi vida asemeja
una corola
de tinieblas.



lunes, 8 de agosto de 2011

MADRE NOCHE, DE HENRY DE MONTHERLANT







Henry Millon de Montherlant editó su poema "Mère nuit" en su único libro de poesía, Encore un instant de bonheur, en 1934:









MADRE NOCHE



Fue el alba toda la noche.

La claridad de la noche me despertó en mitad de la noche.

una noche que nos llega de otra edad.



Y le dije: “Madre noche, madre noche,

dime, dime y dile a él también,

dile a mi pequeño hermano en su dulce rostro,

aquello que os hace clara”.



Mi mano pende fuera del lecho.

La noche entra y se acuclilla.

Mi mano pende fuera del lecho.



He sentido sobre mi mano su frío hocico.

Le digo: “Madre noche, debes tener frío,

entra en mi lecho, hay lugar para tres”.



Después nevó el olvido, el olvido,

el olvido, el olvido, el olvido.


CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...