sábado, 28 de noviembre de 2020

FRÍO MATINAL, de JOSEP CARNER

 



Muerta, la punta de mis dedos. El frío

con sus finas agujas me enzarza.

Veo -frotando los cristales- , en el huertecillo,

coles de cartón que glasea la helada.


(De "Llunari", Poesia, 1957)



miércoles, 11 de noviembre de 2020

DE LA ATLÁNTIDA, de JACINT VERDAGUER

 





Y saboreando el tibio recuerdo de sus abrazos,

como viuda parecía decirle:  ̶ ¡Oh, Atlántida, ¿dónde estás?

Ayer tarde me adormecí en tus brazos, como solía,

y hoy los míos, fríos de estremecimiento, no te encuentran.

 

¿Dónde estás? ̶  ¡Ay! allá donde la hermosa seducía los corazones

el mar respondía: anoche la tragué;

¡aléjate! Deseo yacer sobre las tierras por siempre.

¡Ay de ellas! ¡Ay, si me alzo para ensanchar mi lecho! ̶


El Todopoderoso abalanzó su pesada mano

y el mar engulló el cadáver de un trago,

quedando solo el Teide, dedo de su férrea mano,

que parece decir a los hombres: ̶ ¡Aquí fue la Atlántida!


(De L'Atlàntida, 1877)


sábado, 7 de noviembre de 2020

IMPERIO DE UNA LÁGRIMA, de JOAN PERUCHO




 


Una sonrisa no arraiga en un desierto amargo.

Abandonad las horas alejadas

o la mirada vagabunda

bajo la ceniza leve de los amores que murieron

como una boca que sangrara a otra boca.

 

Hacia un cielo inocente,

junto a las manos nocturnamente hermanas,

el alba crece y sostiene los rubíes de la sangre,

no la triste, sorda esperanza.

Dejad, entonces, a las sombras su compañía,

su oscura medida,

y hospedad el recuerdo en una lágrima.


(De Sota la sang, 1947)





domingo, 18 de octubre de 2020

BEBIDO EL CLARO DE LUNA, de SOPHIA DE MELLO BREYNER






Bebido el claro de luna, ebrios de horizontes,

Decidimos que vivir era abrazar

El rumor de los pinares, el azul de los montes

Y todos los jardines verdes del mar.

Pero somos solitarios y pasamos,

Ni los frutos ni las flores son nuestros,

El cielo y el mar se apagan, fuera de nosotros,

Y se tornan fantasmas que soñamos.

Por qué los jardines que no cosecharemos,

Límpidos en las auroras nacerán,

Por qué el cielo y el mar si no seremos

Jamás dioses capaces de vivirlos.

 

 

 (De Dia do Mar, 1947)



martes, 29 de septiembre de 2020

DOS POEMAS, de MANUEL BELLVER

 

Manuel Bellver

                              

                                                              I


un gesto abarca                     el infinito                   y              arrastra

 

                                             una nube

                                             al deshacerse

 

bajo grado cero                           del pensar

                                          claridad en los márgenes

 

                                                                     pálida

                                                                     luna de agosto




                                                           II


aceite                                                    un pan


 

cuando el diálogo explora los aspectos

una mina abierta

 

surtidor

 

dejas esta retahíla

de posibles

 

aun así                                    a tientas





(De Claror dels marges, Onada Edicions, 2019)






martes, 22 de septiembre de 2020

DOS POEMAS, de GIORGIO CAPRONI


 


TARJETA DEJADA ANTES DE NO IR

 

Si no volviese

sabed que nunca

me fui.

Mi viajar

ha sido todo un quedarme

aquí, donde nunca estuve.


(De Il franco cacciatore, Milán, Garzanti, 1982.)

 

HERÁLDICA

                                       a R.

Amor, cómo de herido está

el siglo, y cómo estamos solos

–tú, yo– en la mediocridad

que no tiene nombre. Acabado

está el tiempo del ruiseñor

y del león. El blasón

se ha roto. El unicornio

no ha dejado rastro

en el suelo: la Sombra, está en el corazón.


(De Il muro della terra, Milán, Garzanti, 1975.)



sábado, 1 de agosto de 2020

LA ORILLA BIENAVENTURADA, de GUIDO GOZZANO





Aquel que ahíto de la vida sombría
navegó hacia las islas protectoras
escucha alzarse entre melodías
una voz aún más dulce que la flauta frigia:

«¡Hombre! ¡Retrocede sobre tus huellas
al dulce mundo! ¡Por tu bien, escúchame!
Porque el agua de desembarcos canoros
es la que nutre la laguna estigia».

«¡Con una flor el pasado se anula!»
«¿Borrarías la cara de la Madre
o la Esposa?» — «¡Únicamente tú me satisfaces!»

«¡Amarse es bello!» — «¡Pero tú eres más bella aún!»
«¡Sufrirás en mis brazos!» — «¡Venturosos!»
«Vendrá la muerte». — «¡Mientras tú me beses!»




martes, 28 de julio de 2020

LA PALABRA NO ES EL SER, de JOAN NAVARRO






La palabra no es el ser, pero es. El río no habla, pero tiene voz. El mar no es agua, pero nos limpia. El discurso no es la imagen del cisne en el espejo, es el espejo, la niebla, el grito que se sofoca entre los cañaverales, chapoteo de auxilio, una mano, un cuerpo que deviene barca, ágape de lombrices, los ojos que nos miran detrás de los cortinajes de la hojarasca. Es el espacio del truhan, caja de dios.
Te has ido a la ciudad de las atalayas, la de los toldos en los pórticos, la que no conoce el mar, ni los barcos, ni los malecones.
Te has ido y has dejado la ciudad vacía de corsarios.
¿Habéis sentido la voz de las simas? ¿La voz de los tilos?
Ah, sois vosotros, no ellos los que hablan; la noche no habla, ni los barrancos, ni las aves, ni siquiera habla la palabra.
Ya lo dice el libro sagrado: ¿Por qué preguntas por mi nombre si es secreto? Los hombres azules del desierto no conocen el nombre de Alá porque es secreto. Nadie conoce su propio nombre.

(De La paüra dels crancs, de Joan Navarro, 1986)

domingo, 5 de abril de 2020

LA FIESTA, de JOSEP PIERA

                                     Josep Piera en la Drova, fotografía de Miguel Lorenzo.


No hay nadie. La Fiesta se ha acabado.
He apagado las luces del jardín. Los grises
de todas las mañanas. Perfumes. La luz y yo sonreímos
de nuestras soledades. No hay nadie.
Hace nada, había mesas dispuestas con viandas
apetitosas, músicos que tañían melodías
de otros tiempos, un trajín de conversaciones,
de cubiertos, de deseos, de criaturas,
de adolescentes embriagados por las penumbras…

Ahora hay sillas caídas, papeles esparcidos,
colillas aplastadas, mesas sucias:
botellas vacías, platos hechos añico, manteles
manchados, vasos con hielos diluidos
copas de cava rotas, mondas de frutas,
dulces agriándose, el añil silencio.
Lo que hace nada era presente, es ahora pasado.
A lo lejos la luz gris del alba, contemplo
este mudo espectáculo de apoteósicos despojos
como un soldado herido mira el campo de batalla
después de la victoria. Silencio.

Algún sollozo lejano. El canto de un gallo.
Vivir es tan solo sentir pasar la vida.
Celebremos lo que hemos vivido y lo que vivimos.
Más vale celebrar el gozo, siempre fugaz
que llorar los placeres, ay, perdidos.
Todo es efímero, todo: delirios y dolores.
No hay nadie. Tan solo la noche alejándose
y yo, mudo, haciendo el último brindis, solo.




martes, 24 de marzo de 2020

LA POESÍA NO PUEDE LIMITARSE AL LENGUAJE, de BARTOMEU FIOL





                                                      Willst du nur hören, was du schon gehört?
                                                                                            GOETHE, Faust

La poesía no puede limitarse al lenguaje, a lenguaje alguno.
Toda literatura es provinciana. Si usamos las palabras,
si todo discurso se perfila en sintagmas, nuestro decir
no es nunca en cualquier combinación una mera eclosión.
Nuestro decir es el mero servidor del verbo.
Y las asepsias normativas, tan profilácticas,
no son más que las servidores del servidor.

Por descontado,
la poesía no se encuentra solo en los poemas.
La poesía no es tampoco ningún artefacto.
La poesía no es un único juego de formas.

Ancilla Domini, vaga o divaga a su aire
en la abertura de un espacio
curvo o no: epifanía esporádica,
mostración autosuficiente de sí misma,
cuando ella quiere, solo cuando quiere ella.

De hecho, evidentemente,
la poesía es parte de la realidad y se halla hecha.
Cualquier cosa, alguna cosa, mucha más cosa
ha herido a los letraheridos que la mera letra.

Porque la letra, siempre, es antes voz
y antes realidad con holgura,
materia en exceso, con verdadero exceso, rotundamente.

Lo que recogemos son cuatro migajas
y lo que hace grávido nuestro acopio
es tan solo la cita con la madona
en cualquier casa de sombreros
o en el vasto yermo de Edom.



martes, 17 de marzo de 2020

DOS POEMAS, de GIUSEPPE UNGARETTI





TODO LO HE PERDIDO

De la infancia lo he perdido todo
y no podré jamás
rememorarme en un grito.

He sepultado la infancia
en el fondo de las noches
y ahora, invisible espada,
me separa de todo.

Me recuerdo alborozado amándote
y heme aquí perdido
en el infinito de las noches.

Desesperación que no cesa de crecer
la vida ya no es mía
encerrada en el fondo de la garganta,
solo un sedimento de gritos.




SI TÚ HERMANO MÍO

Si tú regresaras vivo hacia mí,
con la mano extendida,
aún podría
otra vez en un ímpetu de olvido, apretar,
compañero, una mano.

Pero de ti, de ti no me rodean
más que sueños, débiles fulgores,
fuegos sin fuego del pasado.

La memoria solo nos cede imágenes
que para mí solo son

la nada asolada del pensamiento.


(De Il Dolore, 1937-1946)

CONFIDENCIAL, de MIGUEL TORGA

No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...