Muerta, la punta de mis dedos. El frío
con sus finas agujas me enzarza.
Veo -frotando los cristales- , en el huertecillo,
coles de cartón que glasea la helada.
(De "Llunari", Poesia, 1957)
Muerta, la punta de mis dedos. El frío
con sus finas agujas me enzarza.
Veo -frotando los cristales- , en el huertecillo,
coles de cartón que glasea la helada.
(De "Llunari", Poesia, 1957)
Y saboreando el tibio recuerdo de sus abrazos,
como viuda parecía decirle: ̶ ¡Oh, Atlántida, ¿dónde estás?
Ayer tarde me adormecí en tus brazos, como solía,
y hoy los míos, fríos de estremecimiento, no te encuentran.
¿Dónde estás? ̶ ¡Ay! allá donde la hermosa seducía los corazones
el mar respondía: anoche la tragué;
¡aléjate! Deseo yacer sobre las tierras por siempre.
¡Ay de ellas! ¡Ay, si me alzo para ensanchar mi lecho! ̶
El Todopoderoso abalanzó su pesada mano
y el mar engulló el cadáver de un trago,
quedando solo el Teide, dedo de su férrea mano,
que parece decir a los hombres: ̶ ¡Aquí fue la Atlántida!
(De L'Atlàntida, 1877)
Una sonrisa no arraiga en un desierto amargo.
Abandonad las horas alejadas
o la mirada vagabunda
bajo la ceniza leve de los amores que murieron
como una boca que sangrara a otra boca.
Hacia un cielo inocente,
junto a las manos nocturnamente hermanas,
el alba crece y sostiene los rubíes de la sangre,
no la triste, sorda esperanza.
Dejad, entonces, a las sombras su compañía,
su oscura medida,
y hospedad el recuerdo en una lágrima.
(De Sota la sang, 1947)
Bebido el claro de luna, ebrios de horizontes,
Decidimos que vivir era abrazar
El rumor de los pinares, el azul de los montes
Y todos los jardines verdes del mar.
Pero somos solitarios y pasamos,
Ni los frutos ni las flores son nuestros,
El cielo y el mar se apagan, fuera de nosotros,
Y se tornan fantasmas que soñamos.
Por qué los jardines que no cosecharemos,
Límpidos en las auroras nacerán,
Por qué el cielo y el mar si no seremos
Jamás dioses capaces de vivirlos.
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| Manuel Bellver |
I
un gesto abarca el infinito y arrastra
una nube
al deshacerse
bajo grado cero del pensar
claridad en los márgenes
pálida
luna de agosto
II
aceite un pan
cuando el diálogo explora los aspectos
una mina abierta
surtidor
dejas esta retahíla
de posibles
aun así a tientas
(De Claror dels marges, Onada Edicions, 2019)
TARJETA DEJADA ANTES DE NO IR
Si no volviese
sabed que nunca
me fui.
Mi viajar
ha sido todo un quedarme
aquí, donde nunca estuve.
(De Il franco cacciatore, Milán, Garzanti, 1982.)
HERÁLDICA
a R.
Amor, cómo de herido está
el siglo, y cómo estamos solos
–tú, yo– en la mediocridad
que no tiene nombre. Acabado
está el tiempo del ruiseñor
y del león. El blasón
se ha roto. El unicornio
no ha dejado rastro
en el suelo: la Sombra, está en el corazón.
(De Il muro della terra, Milán, Garzanti, 1975.)
No me preguntes, porque nada sé De la vida, Ni del amor, Ni de Dios, Ni de la muerte. Vivo, Amo, Creo sin creer, Y muero, anticipadamente, R...