domingo, 5 de diciembre de 2021

ERES TAMBIÉN COLINA, de CESARE PAVESE





Eres también colina

y sendero pedregoso

y juego entre las cañas,

y conoces la viña

que por la noche calla.

No dices palabras.

Hay una tierra que calla

y no es tu tierra.

Un silencio que dura

sobre árboles y lomas.

Hay aguas y campos.

Eres un cerrado silencio

que no se ofrece, eres labios

y ojos oscuros. Eres la viña.

Hay una tierra que espera

y no dice palabra.

Pasaron los días

bajo tórridos cielos.

Jugaste con las nubes.

Es una mala tierra

tu frente bien lo sabe.

Esto también es la viña.

Rencontrarás las nubes

y el cañaveral y las voces

como una sombra de luna.

Rencontrarás palabras

más allá de la vida breve

y nocturna de los juegos,

más allá de la infancia apasionada.

Será dulce callar.

Eres la tierra y la viña.

Un ardiente silencio

quemará la campiña

como las hogueras el atardecer.


(De La terra e la morte, 1947)

jueves, 28 de octubre de 2021

POR CAMINO DE HUERTOS, de JOSEP MARIA DE SAGARRA

 




Por camino de huertos

vamos a la playa,

por camino de huertos

mudos son los pasos.

Caminito estrecho,

ringlera de cañas,

la frescura del verde

refresca la cara…

Ha llegado el tiempo

de las calandrias,

del cielo desgarrado

al caer de la tarde:

la uva ya tiene

dulzona la carne…

Ha llegado el tiempo

del frío en la barca;

ha llegado el tiempo

de las añoranzas…

Por camino de huertos

se despierta el alma,

el corazón se endulza,

la vista es más clara,

se ve poco a poco

a su paso la vida;

en la frente las espinas

se van con la brisa;

en las manos los clavos

son rosas moradas.

Todo el sufrimiento

es fresco como agua,

es dulce como el viento

y el verde de las cañas…

Ha llegado el tiempo

de esperar la gracia,

de mirar la mar

y los pájaros que pasan…

Ha llegado el tiempo

de sentirse el alma

sin amor ni gozo,

ni duelo ni venganza;

el alma que ríe

porque el agua es clara,

porque hay un laúd

con la vela blanca;

porque en la sazón

la miel maduraba,

y el olivar

se ha vuelto de plata…

Ha llegado el tiempo

de sentir en la cara

el caminito empapado

que abre una lágrima

porque todo es puro

y todo acaricia,

porque el cielo es azul

y es azul la mar.



(De Cançons de rem i de vela, 1923)






martes, 19 de octubre de 2021

CANCIÓN DE SUBURBIO, de JOSEP MARIA DE SAGARRA


 


 

Amo la huerta raquítica

abatida por la fábrica 

y me agrada envolver mi vida

de este paisaje indiferente

 

Y me place el instante alborotado:

gente de merienda y ensalada.

Una doncella despechugada

y una canción que hace llorar.

 

Y el hombre humilde que enseña al aire

una frente valiente y un ojo esclavo,

y va con gorra y alpargata,

su talegilla y el vestido azul.

 

Aquí veo que se abre el mundo

frío y terrible como la muerte.

¡Y es tan mezquina y es tan pobre

la campanilla de mi corazón!

 

Huyo la retahíla de los aduladores

y en mi rostro ya no hay duda

y puedo verme el alma desnuda

sin ningún asomo de recelo.

 

Amo la huerta desolada;

el durazno amodorrado que se muere,

y el arenque plateado,

porrón de sangre, tomate de oro.

 

¡Yo sigo vuestra manía,

hombres extraños de buena dentadura,

que volveréis a la miseria

un poco más contentos!

 

Duren los males, duren las penas,

lágrima, rosa, perla y beso.

Dure este corazón y estas venas,

dure este ojo que nada ve.

 

¡Encendido vestido que desgarra el gozo,

danza por mí! Hombre leal,

ven, fuma nuestra pipa

sobre la hierba virginal.

 

Declaremos las vivas maravillas

de tu trabajo, de tu tormento.

Bajo el concierto de las estrellas,

fumemos con tranquilidad.


(De Cançons d'abril i de novembre, 1918)




martes, 12 de octubre de 2021

ACÉRCAME EL GIRASOL, de EUGENIO MONTALE




Acércame el girasol para que lo trasplante

a mi suelo abrasado por la sal,

y que muestre todo el día a los azules destellantes

del cielo la ansiedad de su rostro pajizo. 

Tiende a la claridad lo oscuro,

se consumen los cuerpos en un fluir

de tinta: ésta en música. Desvanecerse

es entonces la ventura de las venturas.

Acércame la planta que lleva

donde surgen doradas transparencias

y cual esencia disipa la vida;

acércame el girasol enloquecido de luz.


(De Ossi di seppia, 1925)



martes, 5 de octubre de 2021

EL ÁRBOL SOLITARIO (con seis heptasílabos isla adentro), de MARIA CALLÍS CABRERA

 




yo que tan solo quería

los dientes del mar royéndome la pesadumbre

yo que tan solo escribía

por el barniz matemático del poema

y estoy aquí en este cruce de cien caminos

y estoy aquí: huérfano de los dioses esclavo de los dados raíz de pinos

sauco ceñudo embestida de los vientos sollozo de uvas

un espejo vacío un golpe de azada mala simiente metida adentro

 

REPIQUES DE ZUECOS Y

LA TRAMUNTANA

 

PRESENTIMIENTOS DE LA

MADRESELVA

 

 

y cómo golpea el viento:

como tus dedos de esparto y de alabastro

 

y cómo golpea el viento:

como tus ojos de cuervo cruzando el campo tan áspero

 

y no sabes más:

estás hecho así de malas hierbas

 

y no sé más:

crecí así a golpes de piedras

 

 

EL BULBO RAQUÍDEO

DE LA TRISTEZA

 

EL ALJIBE CANSADO

DE TU BOCA

 

 

la resaca del mar y la tristeza

la violación premeditada de mis religiones

el espacio tan virgen de la lluvia

y todos los nombres con los que te nombro:

mis manos preñadas de lluvia

y todos los nombres con los que tú me olvidas:

tu tierra yerma y yo dándote lluvia

 

CÓMO REVERBERA LA

MUJER MUDA

 

CORAZÓN TAN VACÍO

DE LA MUJER DOLMEN



sábado, 28 de agosto de 2021

LA PITA EN LA ROCA, de EUGENIO MONTALE


 




El enojado aventar del siroco

que el abrasado terreno amarillo verdoso

calcina;

y arriba, en el cielo lleno

de apagadas luces

se desliza cualquier vedija

de nubes y se pierde.

Horas perplejas, temblores

de una vida que huye

como agua entre los dedos;

desasidos episodios,

luces–sombras, conmociones

de las cosas inestables de la tierra;

Oh áridas alas del aire

ahora soy yo

la pita que se prende a la grieta

de los escollos

y evita el mar de los brazos de las algas

y abre anchas grutas y se aferra a las rocas;

y en el fermento

de cada esencia, con mis capullos cerrados

que ya no saben abrirse, siento hoy

mi quietud como un tormento.


(De Ossi di seppia, 1925)




martes, 24 de agosto de 2021

LA POESÍA, de JOSEP MARIA LÓPEZ-PICÓ

 




Bate sus alas cada palabra nueva

cuando busca, libre, el vuelo abierto

y huye de mí como de su nido de pájaro,

dejándome un leve temblor de rama.


(De Epigrammata, 1915)



lunes, 23 de agosto de 2021

A SÍ MISMO, de GIACOMO LEOPARDI

 




Ahora descansarás por siempre,

cansado corazón mío. Murió el último engaño,

que eterno yo creí. Murió. Bien siento

que en nosotros los queridos engaños,

no solo la esperanza sino el deseo, desaparecen.

Descansa por siempre. Bastante

has palpitado. Nada valen

tus anhelos, ni es de suspiros digna

la tierra. Amarga y tediosa

la vida, nada más; y fango es el mundo.

Ahora calla. Desespera

por última vez. A nosotros el destino

no nos donó más que el morir. Ahora desprecia

tú mismo, la naturaleza, el salvaje

poder que, oculto, gobierna nuestro común daño,

y la vanidad infinita de todo.



(De "Canti fiorentini", Canti, 1835)

domingo, 22 de agosto de 2021

HOMBRE DE MI TIEMPO, de SALVATORE QUASIMODO


 



Aún eres aquel de la piedra y la honda.

hombre de mi tiempo. Estabas en la cabina,

con las alas malignas, la quietud de la muerte

-te he visto- dentro del carro de fuego, en los patíbulos,

en las ruedas de tortura. Te he visto: eras tú,

con tu ciencia exacta dispuesta al exterminio,

sin amor, sin Cristo. Has asesinado otra vez,

como siempre, como mataron los padres, como mataron

los animales que te vieron por vez primera.

Y esta sangre huele como aquel día

cuando el hermano dijo al otro hermano:

“Vamos al campo”. Y aquel eco frío, obstinado,

llegó hasta ti, en tu día.

Abandonad, oh hijos, las nubes de sangre

que brotan de la tierra, olvidad a los padres:

sus tumbas se hunden en las cenizas,

los negros pájaros, el viento, oscurecen su corazón.


(De Giorno dopo giorno, 1947)

viernes, 20 de agosto de 2021

EL TIEMPO TROVADO, de JOSEP PIERA

 



Bancales de naranjos, huertos de hortalizas,

sendas polvorientas, setos de adelfas,

altivas palmeras, jacarandas de azul, casitas

blancas, manantiales que brotan, sombríos con parras,

granados, membrilleros, norias, acequias,

cañares danzando, fuentes que cantan...


Paraules d'amor,

senzilles i tendres...


De golpe, naves

industriales, muros

de cemento, búnkeres

fluorescentes, bloques

de apartamentos, negros

vacíos. Una mancha

de asfalto. El mar.


La tarara, sí, la tarara, no.

La tarara, mare, me la balle jo.


El mar se ha hecho de tinta.

El tiempo trovado, antiguo.


(De El temps trobat, 2013)



NOTA BENE: El título del poema de Josep Piera coincide con el que tiene el propio libro de poemas al que pertenece. Al comienzo del libro, Piera expone los dos significados que el verbo "trobar" puede tener; precisamente por ello -porque está en la propia estela del libro- he traducido "trobat" por la palabra castellana -de origen occitano- "trovado", que recoge los dos sentidos de "hallar" o "encontrar" (hoy en desuso), por un lado, y "hacer versos", por otro. Por lo tanto, el "tiempo trovado" sería no solo el tiempo encontrado, sino también el tiempo hecho canto poético.

El poema también recoge dos fragmentos de canciones catalanas: una de Joan Manuel Serrat ("Palabras de amor,/ sencillas y tiernas...") y la segunda, una canción popular ("La tarara, sí, la tarara, no./ La tarara, madre, me la bailo yo").



HAY MOMENTOS EN QUE TODO CAE, de JOSEP PIERA

 




Hay momentos en que todo cae.


Como un vidrio

cae la muerte en el cado del cerebro

como el cuerpo del silencio

espejo que fue bello y ya es viejo.


Hay momentos


en que todo cae. De las manos

caen almas de mármol

como versos fríos u oscuras piedras

y son los ojos de un pozo

limo todo

sin raíces

y todo miedo.


Cae la noche como un cado.


Y la luz,

cado de vida,

cae del cielo


                      ceniza o nieve


hacia la hondonada de los muertos

cabellos lentos

de un viejo Dios.



[De "Rondó", Renou:La pluja ascla els estela: Renou (1971-1974)]





MAMPARA DE LUZ, de FERNANDO PESSOA

  La lámpara encendida (Otro la encendió) Proyecta una belleza Sobre el suelo que tengo En mi cuarto desierto Salvo mi soñar, Ha...